Se fue un imprescindible

Por Martin Montenovo *

¿Se puede tener éxito, talento, generar admiración y mantener la humildad? Existen muchas personas que piensan que no, que no es posible, pues esos fenómenos modifican al que los atraviesa, irremediablemente. Sin embargo, ocasionalmente, viene alguien a demostrar lo contrario. Personas convocadas a grandes desafíos colectivos, que asumen la responsabilidad de la hora que les toca, lo hacen con sencillez, sin estridencias, culminan la tarea y silenciosamente se retiran, lejos de los aplausos, homenajes, con la convicción del deber cumplido, quizas el mejor de los premios.

¿Son conciliables cultura y deporte?¿Filosofía y futbol? Nuevamente aparecen quienes sostienen que no, que el deporte es solo habilidad y técnica individual, pero nuevamente, de vez en cuando, alguien desmiente tales lugares comunes y demuestra que es posible aplicar esos conocimientos al deporte, específicamente al futbol, hacer docencia, revalorizar las gestas colectivas, el trabajo esforzado y mancomunado en el cual el todo es mas que la suma de las partes.

Lecciones desde el deporte pero para la vida, a la manera de Albert Camus, que decia que todo lo que sabia de moral lo habia aprendido en el fútbol. Con Alejandro Sabella se va ese alguien. El eterno suplente, sin quejas, de Alonso en River, el talentosísimo conductor del Estudiantes de los '80, donde aprendió según sus propias palabras el valor del esfuerzo colectivo, el colaborador de Pasarella que rechazo una y mil ofertas para dirigir en soledad por la palabra empeñada.

El campeón como jugador, como técnico, el que creía sinceramente en la ausencia de imposibles como quedó demostrado en Diciembre de 2009, el docente, que llegó silenciosamente a la selección, y la llevo a uno de sus mejores períodos en los últimos tiempos, y tal silenciosamente como llegó, se fue, el más humilde entre los más grandes.

De la estirpe de los imprescindibles, esos que describía Bertold Brecht. Se fue una parte de nuestra identidad "pincharrata". Se fue enseñando, con humildad. El país necesita mas Sabella. Gracias gran maestro Alejandro.

*Especialista en Derecho Penal, docente e integrante de la Cámara en lo Penal de Comodoro Rivadavia

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