Con los pies en el suelo, consolidada mentalmente y determinante en su elección, Melina Loria piensa y actúa con una madurez que sorprende.
No le teme al desarraigo porque sostiene que “sus papás siempre están, incluso a la distancia”. Y sabe que una realidad distinta la espera.
“Hasta las piletas en Buenos Aires son más largas, entonces yo tengo que pensar en que debo mejorar. Y sé que con esta decisión puedo seguir creciendo. Es cuestión de estar ‘fuerte’ de la cabeza. Y competir porque te gusta, porque si no te gusta competir terminas estresada y no te salen las cosas como querés. Para hacerlo tenés que estar convencido de eso. Mi meta es hacer lo mejor posible y endurecer la cabeza lo mejor psicológicamente posible”, remarcó.
De lado, Melina dejará las comodidades propias de un hogar. Pero desde muy chica sus padres trabajaron su autonomía. Eso la llevó a soñar en grande e ir por más, por ello del 25 al 28 de enero, la chica -que además es profesora de danzas folclórica- tendrá su segunda participación en el Torneo Nacional que se desarrollará en Cipolletti, donde como menor fue la primera comodorense en participar luego de mucho tiempo.
“En el agua siento que vuelo, y una libertad absoluta, por eso también lo disfruto mucho. Por eso no tenés que hacer un deporte y competir fuerte sino estás segura. Acá se trata de sentirte libre y hacer lo que te gusta”, finalizó.