“Buenas tardes. Son las 19:30. Tiene que cerrar”. Esas son las palabras que repiten los efectivos policiales en todos los comercios de Comodoro. Poco después se escucha una sirena que se parece el anuncio de un incendio –o al encierro obligatorio del Gran Hermano de Orwell-, pero que es solo para comunicar que nadie debe circular por las calles.
La gente se estremece y lentamente comienza a cerrar sus cortinas y persianas. El miedo es más fuerte que cualquier atisbo de curiosidad. Las luces se apagan y un nuevo día se termina. Así es el panorama que se repite todos días desde que se decretó el aislamiento obligatorio para frenar el avance del coronavirus en el país
LENTA CONCIENCIA
En los primeros días la medida no era muy respetada. Sobre todo en los barrios populosos donde los partidos de fútbol en los playones deportivos eran recurrentes y los niños jugaban en la calle sin ningún tipo de temor. También se podía ver largas filas en los comercios de las avenidas más transitadas y hasta a adultos mayores paseando a su perro.
Todo esto cambió. Los mensajes de las autoridades, pero principalmente las declaraciones de Alberto Fernández, contribuyeron a que cada vez más personas se acoplen a la cuarentena y, así, intentar que el COVID-19 no continúe matando argentinos: actualmente se cobró 8 vidas.
Las calles están vacías y los playones deportivos cerrados. Los niños en sus casas y son muy pocos los autos que circulan por las calles comodorenses. Los comercios no atienden ya a una gran cantidad de personas. Es que la cuarentena comienza a tener cada vez más militantes.
¿ES UN INCENDIO?
El Ministerio de Seguridad de Chubut estableció que entre las 19:30 y las 20 se toquen sirenas para anunciar que comienzan las medidas de restricción. Es decir que todos deben permanecer en sus casas. El primer ensayo de esta disposición generó temor porque muchos vecinos pensaron que se trataba de un incendio o de que alguien necesitaba ayuda.
“¿A dónde es el incendio?”, “¿Será la ambulancia?” y “¿Habrá un caso de coronavirus?” fueron algunas de las preguntas que se hicieron los vecinos cuando salieron de sus casas el martes para ver qué era lo que ocurría.
Nadie pudo contestar sus preguntas porque no se podía mover mucho más allá de la puerta de sus domicilios. Minutos más tarde se pudo ver a un móvil policial con las luces anunciando que nadie debe salir de sus casas.
La situación generó mayor pánico y confusión. Es que justo fue un 24 de marzo, una fecha funesta en la historia argentina.