Testigo del caso Sayago comprometió seriamente a uno de los 13 imputados

José Raúl Raffo, un ex mecánico que actualmente reside en la zona rural bonaerense de San Nicolás, comprometió seriamente a Juan Pablo Bilbao, uno de los trece imputados en el crimen del policía Jorge Sayago ocurrido en Las Heras. Ante esta situación, su padre, Juan Domingo Bilbao, quien también está en la lista de los acusados, estalló en ira y el tribunal ordenó retirarlo de la sala.
Caleta Olivia (agencia)
En la última de las audiencias para toma de declaraciones, en el juicio penal por el crimen del policía Jorge Sayago, que se desarrolla en la Cámara del Crimen de esta ciudad, ayer también declaró Gabriel Martínez, quien tenía 17 años al momento de los violentos sucesos.
El mismo argumentó no recordar la acusación que hizo contra otro de los imputados, Franco Padilla y otras circunstancias, por lo cual el tribunal conformado por Cristina Lembeye, Humberto Monelos y Juan Pablo Olivera, pidió la presencia de un psicólogo para establecer si estaba fingiendo ex profeso o padecía alguna alteración mental.

ACUSACION
En el caso de José Raúl Raffo, de 59 años, se trata de una persona que colaboraba en Las Heras en la reparación de vehículos policiales y en peritajes de accidentes.
En la testimonial de ayer, ratificó lo que dijo en el período de indagatorias de la causa, indicando que en la tarde del 7 de febrero de 2006, horas después de la muerte de Sayago, fue hasta un piquete a ver a un grupo de petroleros junto a un amigo, Héctor Pompei, quien lo acercó con su auto Ford Taunus.
Al llegar al sitio donde se encontraban los manifestantes, según su relato, el joven Juan Pablo Bilbao se acercó al auto y le contó a Pompei que junto con otros dos hombres habían atacado al policía, a quien le habían pegado en la cabeza y aplicado una puñalada. Además, aseguró que también mostraron en ese piquete una caja conteniendo bombas molotov con las que se iban a defender si volvían a reprimirlos.
Raffo mencionó que él era pariente lejano del comisario Gustavo Iñigo (el que estuvo a cargo del grupo del Comando Radioeléctrico) y por ello le contó lo que había oído, por lo cual días más tarde fue citado a declarar ante la justicia.
En esas circunstancias, Juan Domingo Bilbao, padre del joven sindicado como otro de los responsables del crimen, se levantó de su silla y comenzó a agredir verbalmente a Raffo, pero también tuvo palabras de enojo para con los miembros de la Fiscalía. Esto motivó que la juez Cristina Lembeye ordenara al personal de Prefectura Naval, encargada de la custodia, que lo retiraran inmediatamente de la sala.
El testigo también incurrió en algunas contradicciones por lo cual varios abogados defensores solicitaron que se lo procese por falso testimonio.

SUGESTIVOS OLVIDOS
Gabriel Martínez, quien hoy tiene 24 años, en ese entonces trabajaba como operador de radio en una agencia de remises. Cuando prestó declaración indagatoria, poco después del crimen, dijo que Franco Padilla fue el que tiró al suelo a Sayago y que inmediatamente se acercaron otros individuos para golpearlo salvajemente.
También relató que un sujeto de aproximadamente 1,60 de estatura  con melena, fue el que lo golpeó con una pala. Sin embargo, ayer dijo que prácticamente no recordaba los hechos ni su declaración inicial, aunque a los abogados defensores, querellantes y a los miembros del tribunal les llamaba la atención que si recordara otros hechos puntuales.
Indistintamente se solicitó que fuera detenido por un lapso de 48 horas y que fuera procesado por falso testimonio, pero en primera instancia el tribunal dispuso convocar a un profesional psicólogo para establecer si Martínez sufría alguna alteración mental o llegó a este juicio bajo presión.
En tanto, para hoy está previsto el inicio de la etapa de alegatos y los primeros en exponer serán los miembros de la querella. En ese marco, una fuente confiable reveló a Diario Patagónico que podría solicitarse prisión perpetua para al menos tres de ellos, José Rosales, Juan Pablo Bilbao y Héctor González, al considerar que hay suficientes pruebas para encasillarlos en delito de homicidio criminis causa.

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