El presidente del Directorio de la Administración de Parques Nacionales, Cristian Larsen, anunció que la contratación de guías en las áreas protegidas será opcional para actividades convencionales y obligatoria sólo para las de riesgo, como montañismo o rafting, lo que encuadró en lo que calificó como un avance “en la desregulación y simplificación normativa”, para brindar “más libertad a los turistas y a las empresas”. De tal manera, las firmas prestadoras de servicios y concesionarias no tendrán que contratar guías.
“Esto generará más libertad y que nuevos prestadores puedan ofrecer más opciones turísticas, creando más trabajo y mejores experiencias para los visitantes, favoreciendo a los guías y a todo el sector”, consideró Larsen, quien también expresó que “los países más desarrollados del mundo en turismo de naturaleza ya implementan este modelo, combinando desregulación y tecnología para un turismo sin restricciones”. El funcionario calificó la decisión como “un paso más hacia una Argentina abierta al mundo”.
En tal sentido, desde la Coordinación Nacional de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) Parques Nacionales cuestionaron: “¿Qué beneficio tendrá Parques Nacionales con esto?". Y ellos mismos respondieron: “Ninguno”.
Asimismo, se preguntaron qué perjuicios es factible que se generen, y frente a ese interrogante, en cambio, consideraron: “Muchos”.
Quienes se desempeñan en Parques y se encuentran nucleados en ATE ofrecieron un apoyo rotundo a los guías, en lo que se condice con una posición cada vez más lejana a la que muestra el Directorio.
“Esta medida acarrea solamente consecuencias negativas para la conservación del patrimonio natural y cultural, y la población en sí. Es sólo un ahorro de costos para el prestador y una baja en el nivel y calidad de los servicios que se ofrecerán dentro de cada parque”, apreciaron.
De tal manera, sostuvieron que “los guías oficiales, debidamente capacitados y acreditados por la Administración de Parques Nacionales para sus labores, son agentes de conservación que garantizan la sostenibilidad de las actividades de disfrute de las áreas protegidas”.
Remarcaron que, por el contrario, “autorizar el brindar servicios sin guía implica que las excursiones y visitas se vaciarán de contenido”.
También opinaron que “habrá mayores riesgos” porque “los guías previenen eventos de emergencia cuidando la salud del visitante y el ambiente”.
“Por su información en primeros auxilios, son los primeros que asisten a los visitantes ante un accidente o incidente y están obligados a contar con equipos de comunicación. Por ello, en muchas oportunidades son los primeros que avisan ante un incendio o emergencia”, añadieron desde ATE.
Por otra parte, afirmaron que se producirá “más impacto ambiental”, ya que “muchos de los visitantes no tendrán un acompañamiento que evite que se incurra en comportamientos potencialmente dañinos del entorno natural”.
Asimismo, apuntaron a que se perderán “cientos de puestos de trabajo en diversas localidades del país, de personal calificado y capacitado para ejercer dicho rol”.
Además, remarcaron que la medida acarreará que “la Administración de Parques Nacionales se distancie de la sociedad”, debido a que “en las localidades cercanas a las áreas protegidas viven muchos guías autorizados y profesionales que se forman para ello”.
“Los propios pobladores de las áreas protegidas en muchos casos son guías de sitio”, profundizaron.
“Capítulo aparte merece la intención de aprobar automáticamente trámites de prestación y otros emprendimientos mediante meras declaraciones juradas con nulo análisis ambiental y profesional”, aseveraron desde ATE, para enfatizar que eso “generará todo tipo de impactos no contemplados”.
“La actual gestión prioriza el negocio de pocos, la explotación sin reparo de las áreas protegidas y con ello destruye la conservación de los parques nacionales”, dijeron, para luego remarcar que “el uso público sin educación ambiental, sin criterios de conservación, sin guías turísticas y de sitio es sólo turismo destructivo e impacto irreversible”.
A modo de conclusión, los representantes gremiales manifestaron: “Los parques nacionales no son parques de diversiones, son áreas protegidas”.
Cabe recordar que, más allá de la opinión emitida sobre la importancia del trabajo de los guías, quienes se desempeñan en el organismo con contratos que califican como precarios ven con preocupación que se aproxima una nueva fecha decisiva en cuanto a la renovación o no de su ligazón laboral, por lo que consideran que realizan sus tareas con una espada de Damocles encima.