Un niño de 23 meses falleció en el Hospital Eva Perón de Merlo tras ingresar con múltiples lesiones compatibles con golpes. La madre y el padrastro del menor fueron detenidos tras declarar que el niño se había caído de la cama. Sin embargo, este argumento fue desmentido por los informes médicos que revelaron múltiples lesiones en el cuerpo.
Este viernes, la Justicia liberó a la madre, Eliana Agustina Herrera. Además se solicitó la prisión preventiva para el padrastro, Franco Benjamín Álvarez, acusado de homicidio agravado por ensañamiento y alevosía. La investigación determinó que la joven madre era víctima de violencia de género y permanecía bajo amenazas en la vivienda donde ocurrieron los hechos.
El caso comenzó cuando el niño, identificado como Elián Benjamín Herrera, fue llevado inconsciente al Hospital Héroes de Malvinas y posteriormente derivado al Hospital Eva Perón. Los médicos detectaron hematomas, fracturas en la mano y el cráneo, y una hemorragia interna en el hígado, lesiones incompatibles con la versión inicial de una caída. El informe forense resultó determinante para descartar un accidente doméstico y apuntar a un contexto de maltrato infantil.
La madre y su pareja informaron al personal médico que el niño se había caído de la cama. Sin embargo, la magnitud y diversidad de las lesiones alertó al equipo de salud, que notificó a la policía y a la fiscalía de Morón. El fiscal Patricio Ventricelli, a cargo de la UFI N° 6, ordenó la detención de ambos adultos y abrió una investigación centrada en el entorno familiar.
Las pruebas reunidas durante la pesquisa incluyeron testimonios de la familia materna, quienes sostuvieron desde el inicio la inocencia de Herrera y expuso una situación de sometimiento. La joven había comenzado a convivir con Álvarez tres semanas antes de la agresión fatal. Fuentes en diálogo con Primer Plano Online expresaron: “La tenía casi esclavizada en la habitación que compartían, sin posibilidades de irse ni de usar su propio teléfono, bajo amenazas, golpeada, quemada con cigarrillos y con terror”.
El entorno de la madre del niño también aportó antecedentes sobre episodios previos de violencia de género. Una expareja de Álvarez declaró ante la justicia, relatando situaciones similares a las que padeció la madre del niño fallecido. La joven, de 20 años, había regresado en una ocasión a la casa de su madre para protegerse, aunque luego volvió a convivir con el acusado.
“Golpeó al nene hasta matarlo. Eso se determinó con la autopsia por la cantidad de lesiones que presentaba. Además, intimidaba a la madre para que no haga nada. Aquel día, de todos modos, ella logró escaparse y pedir auxilio, aunque ya era tarde”, indicaron. La autopsia confirmó que el niño presentaba golpes, fracturas recientes y lesiones que se habrían producido en un lapso de 72 horas.
La defensa de Herrera, encabezada por el abogado Pablo Golino, presentó pruebas y pericias que corroboraron su condición de víctima. “Ella fue al hospital amenazada para que dijera que el nene se había caído de la cama, cosa que nadie creyó por el tipo de lesiones que presentaba. Esté destruida psicológicamente, detenida y sin su hijo”, sostuvo el abogado.
Tras analizar los elementos de la causa, la Justicia ordenó la liberación inmediata de Herrera, aunque la mantuvo vinculada al proceso. El fiscal solicitó la prisión preventiva para Álvarez, quien permanece detenido en el Destacamento Barrio Pompeya y enfrenta cargos por homicidio agravado.