Buenos Aires (Télam)
“Básicamente, hoy por hoy, la problemática del actor es la falta de una ley previsional sobre la actividad, el no tener jubilación ni vacaciones pagas ni aguinaldo; que la sociedad ni el Estado reconozcan nuestra característica de trabajadores”, dijo.
Continuadora de la gestión de Cecilia Cenci por la Lista Celeste e hija y hermana de actores, su militancia gremial viene desde su más tierna juventud y se reflejó en espectáculos como “El evangelio de Evita”, que representó en Mar del Plata en 2009.
Agregó que a su llegada a la titularidad del gremio de actores se encontró “con la posibilidad de poner en funcionamiento algunas cosas y de acercar una mirada nueva a una estructura a la que yo y otras personas podemos aportar”.
Con un 50 por ciento de renovación, la Lista Celeste “tiene gente que pone el cuerpo desde hace muchos años y uno trata de hablar y discutir para poder crecer, de darle a la institución una inyección de vida”.
MIRADA
Sobre una problemática tipo del actor argentino, Darín señaló que su mirada no se dirige a particularidades, porque “hay problemáticas muchas y diversas, una de ellas puede ser la falta de trabajo, que no es nueva, y obviamente uno trata de crear formas de participaciones individuales que lo compensen”.
Darín ejemplificó con aquellos intérpretes que conmovieron al espectador desde una película o un escenario, que luego no tiene tranquilidad económica en sus últimos años: “Después de prestar un servicio a su comunidad no se pueden ni comprar remedios por no tener una jubilación; es muy indigno vivir de la caridad”.
“Los actores trabajamos e hicimos nuestros aportes, y es bueno que tengamos la oportunidad de llegar a ancianos con ese reconocimiento monetario también, por eso hoy por hoy es la mayor problemática, porque es un derecho que aún no tenemos y tenemos que tener”, resaltó.
Dijo haber tenido que preocuparse personalmente por casos de “viejos compañeros a los que la gente tiene en el mejor lugar de su memoria, personas que se han conmovido con aquellas actuaciones y que, fuera del imaginario común, que los sindica como sobrevivientes privilegiados, deben refugiarse en la Casa del Teatro o resignarse a la buena voluntad de otros.” “Una de nuestras prioridades es, en este momento, defender a los compañeros que deben cobrar por las repeticiones de teleteatros y películas en TV; algunos ya pudieron recibir lo suyo, y muchas veces algunos eligen la vía legal, aunque a través de Actores, para pelearlo”, sostuvo.
Alejandra no descartó volver pronto a las tablas y con la laureada “Un informe sobre la banalidad del amor”, junto a su amigo personal Osmar Núñez, en esa historia de amor entre Martin Heidegger y Hannah Arendt que debutó en el Cervantes y cumplió una larga gira hasta volver a su escenario original.
“Es una obra muy significativa para mí --dijo la actriz--, pero es una pena que haya tenido que bajar del Teatro Nacional Cervantes por una razón de repertorio.” Dijo estar interesada en producirla fuera del ámbito oficial y hacerse cargo junto a sus compañeros (Núñez y el director Manuel Iedvabni) “porque es un texto de una gran belleza y hondura, en el que me sentí profundamente identificada”.
- 17 enero 2012