Cayó en Alemania el líder de la banda que desde Argentina pretendía llevar cocaína al Mundial

El "cerebro" de la trama de las narcovalijas en la Embajada de Rusia, Andrey Kovalchuk, fue detenido en Alemania en las últimas horas.

Se trataba del único prófugo que tenía la causa, después de la detención de un policía de la Ciudad y varios diplomáticos.

El caso se desató el viernes pasado cuando se puso en ejecución la operación que llevó adelante Gendarmería: tras encontrar la cocaína en valijas dentro de la Embajada de Rusia, cambiaron la droga por harina para que se completara la ruta narco.

La red narcocriminal que intentó traficar casi 400 kilos de cocaína a Rusia, en valijas diplomáticas halladas en la embajada de ese país en Buenos Aires, también podría haber realizado la misma operatoria desde otros países de la región, explicó días atrás el secretario de Seguridad de la Nación, Eugenio Burzaco.

“Durante catorce meses escuchamos el accionar de toda la banda desde aquí y en Rusia, y lo que se desprende de las escuchas es que pueden haber existido embarques en otros países vecinos usando la metodología de la vía diplomática”, dijo Burzaco.

Según las escuchas telefónicas efectuadas en el marco de la causa que llevan adelante el juez federal Julián Ercolini, el fiscal Eduardo Taiano y el titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias, la organización, que fue desbaratada el miércoles con la detención de cinco de sus miembros, podría haber actuado en Uruguay.

En una charla telefónica que tuvo lugar en octubre pasado entre Iván Blizniouk, el policía porteño que fue detenido el miércoles al llegar de Roma, y su presunto cómplice en Buenos Aires, Alexander Chikalo, ambos dan a entender que se realiza algún tipo de operatoria en el país vecino.

Blizniouk le comenta a Chikalo que habló con el “señor K”, supuesto líder de la banda que está prófugo, acerca de cómo transportar las valijas de la embajada en Buenos Aires y en ese marco el segundo le dice: “Y para qué trajeron a Argentina esa basura, la hubieran mandado de Uruguay. Y listo.”

Chikalo también dice que tal vez las valijas tengan en su interior “coca o dinero en efectivo” y no “pieles de lobos marinos”, que según había dicho “K” las obtenía a 1.500 dólares en Uruguay y luego las podía vender a 10.000 en Rusia y 25.000 en Alemania, que junto con los Países Bajos son los lugares donde la organización tenía vínculos.

Esto además coincide con lo declarado al momento de su detención en Rusia por Ali Avyanov, exfuncionario de la sede diplomática y quien habría hecho ingresar la cocaína, cuando expresó que “K”, en anteriores oportunidades, había mandado valijas desde Uruguay hacia la Federación Rusa.

A la vez, Burzaco señaló que, aunque aún se intenta determinar el origen del cargamento, “se supone que la cocaína vino desde Colombia” y “debe haber ingresado por algún lugar del norte del país”.

El segundo de la cartera de Seguridad nacional también precisó que “esa cantidad de cocaína en el mercado ruso está valuada entre cincuenta y sesenta millones de euros” y que los “los intermediarios en Argentina cobraban medio millón de pesos en todo el proceso”.

El dinero recibido por los integrantes de la banda en Buenos Aires por la operación aún es un enigma, aunque de las escuchas surge que al menos el policía Blizniouk se quejaba del monto que quería pagarle el “señor K” y en una ocasión le dice a Chikalo que aún no le dio sus “10.000 dólares”, lo cual parece un monto exiguo para una banda narco internacional.

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