El sumergible de aguas profundas tiene programada su primera prueba de inmersión oceánica para el 2021.
El área oceánica más profunda conocida es la sima de Challenger de la fosa de las Marianas, situada a una profundidad de 11.000 metros.
Los submarinos que alcancen tal distancia alimentarán las esperanzas de construir laboratorios marinos a gran profundidad, donde los científicos lleven a cabo investigaciones biológicas, médicas y genéticas.
La fabricación del batiscafo aún debe superar retos como el de encontrar materiales resistentes a la presión o el diseño, la energía y las telecomunicaciones.