La incorporación de un sistema de validación digital mediante token en el PAMI desató una fuerte polémica en redes sociales, donde numerosos usuarios manifestaron su preocupación por las dificultades que enfrentan los adultos mayores para adaptarse a esta modalidad.
Según relatan familiares y acompañantes de afiliados, el mecanismo resulta poco accesible para un sector de la población que, en muchos casos, no cuenta con dispositivos adecuados, conexión a Internet o conocimientos suficientes para manejar aplicaciones digitales. Esta situación genera demoras, confusión y, en algunos casos, angustia durante la atención médica o farmacéutica.
Las críticas también apuntan a la falta de asistencia presencial en delegaciones, centros de salud y farmacias. Usuarios aseguran que muchos jubilados reciben como única respuesta la indicación de consultar información en línea, a pesar de que una parte significativa de los afiliados no utiliza Internet o solo maneja funciones básicas de sus teléfonos.
En testimonios difundidos en redes, se repiten escenas de largas esperas en salas médicas, donde personas mayores deben enfrentar problemas técnicos con sus celulares, aplicaciones desactualizadas o sistemas que se bloquean. Familiares y acompañantes terminan asumiendo un rol clave para destrabar trámites, mientras el personal de recepción se ve desbordado por la demanda.
Otro de los puntos señalados es el impacto económico: algunos afiliados no pueden costear datos móviles o poseen teléfonos antiguos sin capacidad para descargar nuevas aplicaciones, lo que transforma al acceso digital en una barrera adicional para recibir atención médica básica.
Si bien varios usuarios destacaron el esfuerzo y la vocación del personal de salud, el reclamo generalizado apunta a la necesidad de revisar el sistema y reforzar la asistencia humana, especialmente en un organismo cuya población mayoritaria pertenece a los sectores etarios más vulnerables frente a la digitalización acelerada.