Dos víctimas de violencia de género temen por sus vidas

Una de ellas ya hizo más de cincuenta denuncias contra su ex, hace diez años que están separados y todavía él la sigue hostigando.

El hostigador es un agente de policía de Trelew que ha violado tres prohibiciones de acercamiento y nadie desde la Justicia, aparentemente, hace algo para evitar que en algún momento ocurra algo peor, según publica Radio 3.

En otro caso la víctima, que está embarazada de ocho meses, también teme por su vida y asegura que ya le da miedo hasta de salir a la calle.

Las denunciantes viven en Trelew y afirman que ni la Justicia ni la policía de la Mujer les han dado respuestas. Por esta inacción ambas, por separado, han tomado la decisión de visibilizar sus dramáticas situaciones en las redes sociales y ahora en la prensa.

En el último caso, el de María Belén, su ex la ha escrachado a ella y a su madre en Facebook calumniándolas, desacreditándolas. De la madre de la denunciante, por ejemplo, “hasta llegó a poner que tiene sida”, y de ella, según su testimonio, ha subido fotos ofreciendo servicios sexuales.

Según la mujer, tienen una nena en común de 12 años que no quiere salir a la calle por miedo. “Tengo miedo por mi vida, la de mi hija y la de mi familia. Tengo miedo a que todo esto pase a mayores”, afirma muy asustada María Belén, quien quiere que su caso salga publicado para ver si de esa manera en la Justicia toman de una buena vez cartas en el asunto. Hace seis años que está separada y su ex durante todo ese tiempo no ha parado de amenazarla y hostigarla.

LA POLICIA SE LAVA LAS MANOS

El otro caso es el de un agente de policía de Trelew al que incluso desde la Jefatura de la repartición no le pueden poner freno. Según la víctima, le han dicho que ellos no pueden meterse en la vida de los empleados de la fuerza.

Hace diez años que la mujer viene haciendo denuncias contra él y nunca –asegura—le dieron soluciones. Son más de 50 y ya ha quebrantado tres prohibiciones de acercamiento. Su familia y ella aseguran que sienten indignación e impotencia y que tienen temor de que en algún momento las cosas pasen a mayores.

El fin de semana pasado, el policía fue a atacarla y quiso también agredir al hijo que tienen en común.

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