El presidente de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, Daniel Erbetta, se refirió a los jueces federales, fiscales y al propio ministro de seguridad de CABA que viajaron a Lago Escondido con los directivos de Clarín e intentaron ocultarlo incurriendo en varios delitos, según los supuestos chats filtrados en las últimas horas. Sostuvo que se trata de una situación extremadamente grave y que es parte de un "contexto de patologías institucionales que se terminan naturalizando". Pidió que se investigue a los involucrados porque atentan contra la calidad de la democracia.
"Creo que hay elementos para hacer un análisis objetivo de una situación extremadamente grave, que no es una situación única o autónoma, sino que se inserta en un contexto de patologías institucionales que se terminan naturalizando", remarcó el presidente de la Corte santafesina en Radio Wox 88.3. Admitió que la situación es "para preocuparse mucho porque de confirmarse estas hipótesis, se estaría confirmando el proceso de deterioro institucional que lo que hace es bajar la calidad de la democracia".
En este sentido, enfatizó que hay que ocuparse "de estos temas porque estas cuestiones tienen que ver con la república y la democracia", como también "con la independencia del Poder Judicial y el problema de la concentración mediática" que "no puede pasar desapercibido en el mundo en que vivimos y en el contexto que estamos atravesando", remarcó.
Si bien aclaró que no se justifica "la obtención o la intromisión ilegal de ninguna evidencia o de ningún chat o de ninguna conversación", añadió que "lo que surge de esta intromisión ilegal es que compromete el interés público, compromete el interés republicano, compromete la independencia de los Poderes y, por lo tanto, sin duda, habilita a que se haga una investigación".
En este sentido, enfatizó que "más allá de la cadena nacional, cualquier fiscal debería ya promover una investigación" y el "Consejo de la Magistratura hacer lo suyo". Por otro lado, exhortó a todos los que tienen "compromiso con el Derecho, cualquiera sea el rol que ocupemos", no quedarse callados y contó que el sindicato de la Universidad de Buenos Aires hizo un planteo a la Facultad de Derecho porque algunas de estos funcionarios judiciales ocupan cargos académicos.
El presidente y abogado del Grupo Clarín, Jorge Rendo y Pablo Casey, respectivamente, invitaron a un grupo de funcionarios, jueces y fiscales directamente vinculados a la persecución judicial a Cristina Fernández de Kirchner a pasar unos días en Lago Escondido, la estancia patagónica del magnate inglés Joe Lewis, amigo personal de Mauricio Macri. Descubiertos, intentaron encubrir esta reunión a través de la confección de facturas truchas y el direccionamiento de la causa en la que se los investiga, dos delitos graves.
EL TESTIMONIO DE LA PERIODISTA DE LA NACION
La estrategia para encubrir el viaje se conoció luego de la filtración de un presunto grupo de Telegram creado el pasado 17 de octubre. El presunto grupo estaba integrado por los jueces Julián Ercolini, Pablo Cayssials y Pablo Yadarola; también Marcelo D’Alessandro, ministro de Seguridad de CABA; Tomás Reinke, exjefe de Legales de la SIDE; Leonardo Bergot, también exmiembro de la secretaría de Inteligencia y empresarios del multimedio Clarín.
Erbetta se refirió al chat filtrado y sostuvo que le parecen muy delicadas las declaraciones de la periodista de La Nación, Paz Rodríguez Niell, "que se convierte en una prueba autónoma de la hipótesis que se denuncia". En este sentido, sostuvo que "estamos en presencia de un testimonio gravitante", y explicó: "Estamos hablando de una periodista del diario La Nación que está, prácticamente, por fuera de la obtención de esta comunicación o la intromisión de manera independiente, está aportando elementos. Pero bueno, yo creo que hay que comprometerse, me da la impresión, yo pongo mucho el acento en esto. Nosotros, además de jueces, enseñamos muchos en la Facultad de Derechos”.
Contó también que hace un mes el papa Francisco le dirigió una carta al presidente de la Asociación de Profesores de Derecho Penal, en la que apelaba a ejercer la judicatura con compromiso, con pasión, con pleno sometimiento a la aplicación de la leyes y, fundamentalmente, a no quedar supeditado a la ética de las estructuras, que entonces la estructura condiciona la ética de cada uno de los magistrados.