El carismático sacerdote sanador colombiano convocó a una multitud

"Yo curo con el poder de Dios y no hay cansancio cuando se hace lo que uno ama" dijo a El Patagónico el sacerdote colombiano Darío Betancourt al arribar a Caleta Olivia.

Caleta Olivia (agencia)

Es uno de los principales referentes mundiales que ejerce el ministerio de la sanación por la palabra y la imposición de las manos. Una multitud de fieles asistió a la primera jornada evangelizadora que encabezó en horas de la tarde.

Es la segunda vez que Darío Betancourt realiza una visita a esta ciudad, habiendo estado anteriormente hace 17 años para difundir el don de la sanación y brindar cursos y seminarios de espiritualidad.

A media mañana visitó el Hospital Zonal donde expuso ante profesionales de la medicina, referentes de instituciones comunitarias y vecinos en general, en tanto que por la tarde, entre las 14:30 y las 20:30, estuvo en el complejo deportivo municipal “Ingeniero Kundsen” concitando la presencia de miles de fieles creyentes y dando bendiciones a muchas personas que padecen diferentes enfermedades.

Betancourt, de 79 años, nació en Medellín y se ordenó como sacerdote en 1964, habiendo posteriormente estudiando filosofía en Roma y obteniendo el doctorado de Teología en los Estados Unidos.

Recorrió países de todos los continentes y generalmente reniega que lo llamen “cura sanador”, afirmando que es Dios quien lo hace y que son sus discípulos los que transmiten ese don en la vida terrenal.

“NO HAY CANSANCIO”

Minutos después de las 10.30, cuando ingresaba al Hospital Zonal acompañado por el integrantes del grupo local de Renovación Carismática y fuera recibido por la directora general del nosocomio, Patricia Zari, mantuvo un breve dialogo con El Patagónico.

Se mostró sonriente cuando se le preguntó si luego de tantos años de ejercer el ministerio de la sanación ya le resultaba difícil continuar haciéndolo por todo el mundo.

“¡Pero usted me está diciendo que soy viejo!”, bromeó y soltó una carcajada incomodando a nuestro reportero gráfico, tras lo cual respondió que “yo curo con el poder de Dios y no hay cansancio cuando se hace lo que uno ama”.

Dijo además que nunca llevaba la cuenta de a cuántas personas había logrado sanar y cuantos sacerdotes existen en el mundo que realizan similar tarea. “Son muchos, pero todas las personas que creen en Dios pueden hacerlo”, comentó.

Luego se mostró serio cuando se le consultó acerca de la cantidad de gente que prefiere acudir a brujos o curanderos para lograr sanarse de alguna patología.

“Mire, la diferencia es que ellos curan con el poder del Diablo y yo con el poder de Dios. Es cierto, el Diablo tiene poder de hacer milagros pero deben saber que pueden infectarse con un virus maligno que aparece cuando pasa el tiempo”, explicó en términos religiosos, señalando además que se dan casos de gente que al mismo tiempo que le pide un milagro a Dios se lo pide al Diablo sin medir la diferencia y las consecuencias de esa actitud.

Posteriormente fue invitado a ofrecer una charla en el auditorio del nosocomio y antes de retirarse recorrió algunas áreas específicas e impartió bendiciones a varios pacientes que se hallaban en salas de emergencias.

MASIVA CONVOCATORIA

Betancourt llegó a Caleta en el marco de una serie de visitas que realizo a otras tres ciudades santacruceñas: Río Gallegos, El Calafate y El Chaltén.

Su presencia propició el arribo de cientos de personas procedentes de otras poblaciones del norte y centro de esta provincia y del sur de Chubut, por lo cual el municipio puso a disposición el albergue del complejo deportivo.

En tanto, los denominados “guardianes del orden” trabajaron intensamente para ornamentar el gimnasio y aportar otra logística para los fieles locales y visitantes

El carismático cura brindará hoy una segunda jornada de evangelización en el mismo lugar a partir de las 9, resaltándose además la colaboración brindada por las comunidades de la iglesia San Juan Bosco y de diferentes parroquias barriales.

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