El martes se conocerá el veredicto por el femicidio de Débora Martínez

La fiscal María Laura Blanco argumentó ayer, durante los alegatos, que quedó debidamente probado que Aguilante es autor del delito de "homicidio doblemente agravado por haber sido cometido contra una persona con la que se mantiene una relación de pareja; y mediando violencia de género". Mientras, el defensor Esteban Mantecón planteó que debe prevalecer el estado de inocencia de su defendido. "Sobre la violencia de género no existe prueba; aplicarlo por el solo hecho de que la víctima es mujer, no va", consideró.

En los tribunales penales de Comodoro Rivadavia se desarrolló ayer la audiencia de alegatos en el juicio por el asesinato de Débora Martínez, ocurrido el 26 enero de 2017 en el barrio Próspero Palazzo y que tiene como único imputado a quien era su pareja, Nelson Aguilante.

El tribunal de debate está integrado por los jueces penales Raquel Tassello -presidenta-, Mariel Suárez y Jorge Odorisio. El Ministerio Público Fiscal está representado por la fiscal general María Laura Blanco mientras que la defensa de Aguilante es ejercida por Esteban Mantecón, defensor público. Asimismo se encontraban ayer en la sala familiares de la víctima acompañados por una profesional del Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito.

LOS ARGUMENTOS DE LA FISCALIA

La fiscal argumentó que ha quedado debidamente probado que Aguilante es autor del delito encuadrado legalmente como “homicidio doblemente agravado por haber sido cometido contra una persona con la que se mantiene una relación de pareja; y mediando violencia de género”. Blanco solicitó se lo declare penalmente responsable.

En contraposición el defensor solicitó la absolución de Aguilante ya que no hubo indicios suficientes para vulnerar el principio de inocencia. En forma subsidiaria requirió que no se apliquen los agravantes del homicidio por las circunstancias extraordinarias de atenuación.

En un primer momento la fiscal en su alegato final aseguró: “estamos ante un caso de violencia de género, femicidio y que fuera cometido contra un familiar íntimo con el que existía una relación previa”.

De acuerdo al relato de la fiscal, en la noche del 26 de enero de 2017, Aguilante comenzó a agredir a su pareja a golpes de puño, con un elemento contundente provocándole diversos hematomas en su cuerpo, escoriaciones, equimosis y una herida cortante en el cráneo. La autopsia describió detalladamente cada una de estas lesiones.

Según la imputación, Aguilante comprimió “el cuello de la víctima y provocó su muerte por asfixia mecánica por estrangulación, por compresión extrínseca”.

En igual sentido Blanco se refirió a “maniobras para enmascarar” el crimen. Aseguró que “la escena del hecho estaba modificada”. El cuerpo no tenía signos de abuso sexual, el piso se encontraba húmedo y el cuerpo fue movido. Armó la escena para desviar la investigación hacia un ataque sexual de una tercera persona, aseguró la fiscal.

La acusadora pública se refirió también a las distintas versiones que Aguilante dio de los hechos, primero que había ingresado que una tercera persona que cometió el abuso y que lo golpeó en la cabeza y que cuando llegó la policía su mujer estaba desmayada.

Asimismo, Blanco mencionó indicios de conducta precedente del imputado cuando el día del crimen un vecino escuchó que Aguilante le decía a la víctima que no se fuera, que no lo dejara y que no hiciera la denuncia.

Ese mismo día otros vecinos observaron a Aguilante abrazar a su pareja en un baldío de una manera extraña, forzada. “Estas conductas precedentes acabaron con la muerte de la víctima”, indicó.

En esa línea de argumentos la fiscal se refirió a la relación de pareja atravesada por violencia de género, una relación desigual de poder y una situación de sometimiento por parte de Aguilante hacia la víctima. Era una relación de violencia de la cual no podía salir, concluyó.

En contraposición el defensor argumentó que el intento de la fiscal de probar su caso, “quedó en un intento” y que la versión de Aguilante no fue destruida, por lo que su defendido conserva su estatus de inocencia.

Para Mantecón los indicios pueden apuntar a distintas personas. Sostuvo que quedó claro que Aguilante regresó a su casa, vio a Débora en el piso y a un hombre saliendo por la ventana.

LOS ARGUMENTOS DE LA DEFENSA

El defensor aseguró que se deben descartar los agravantes de violencia de género y de pareja. “Debe prevalecer el estado de inocencia y sobre la violencia de género no existe prueba, aplicarlo por el solo hecho que la víctima es mujer, no va”, consideró.

De ese modo, solicitó la absolución de su defendido, ya que los indicios no fueron los suficientes para vulnerar el principio de inocencia. Subsidiariamente el defensor pidió que “no se apliquen los agravantes por circunstancias extraordinarias de atenuación”.

Tras escuchar a las partes, el tribunal resolvió dictar un cuarto intermedio hasta el martes, cuando se dará a conocer el veredicto.

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