El sacerdote, cuyo nombre no trascendió, se presentó voluntariamente ante la justicia al día siguiente, acompañado por un abogado particular. Le habían prohibido acercarse a la menor y salir de la isla sin autorización.
Como consecuencia de esta delicada situación, el Obispado de Río Gallegos, cuya diócesis comprende a todas las localidades de Santa Cruz y Tierra del Fuego, emitió un comunicado oficial a través del cual se señala que "apenas recibida la denuncia, el obispo le ha quitado al sacerdote el ejercicio público del ministerio hasta que se esclarezcan los hechos".
También le pidió al imputado quedar "a disposición de la justicia en todo lo que sea necesario", al tiempo que confirmó que el Obispado "ha iniciado el correspondiente proceso canónico que la Iglesia realiza en estos casos".
Finalmente, se indica que monseñor D´Annibale "expresa su total rechazo a toda situación de abuso contra otra persona y pide al Pueblo de Dios oraciones para acompañar a todos los involucrados en esta dolorosa situación".