El pianista, compositor y arreglador Ricardo Toro, nacido en el barrio Saavedra de Comodoro Rivadavia y actualmente radicado en Buenos Aires, regresa a Chubut para realizar una serie de presentaciones y actividades formativas que lo llevarán por Sarmiento, Rada Tilly, Rawson y Comodoro Rivadavia entre el 21 de noviembre y el 5 de diciembre. Se trata de su primera gira formal por la región desde que inició su carrera profesional, después de una larga trayectoria que incluye estudios en Mendoza, trabajo como docente, producción musical y participación en proyectos del Teatro Colón.
Toro realizó la primaria en la Escuela 43 y la secundaria en la Escuela de Arte, un espacio que —según recuerda— marcó profundamente su estética: “La escuela de arte fue lo mejor que me pasó. Ahí entendí que el arte es orden y caos, y que uno tiene que mejorar lo que recibió, no descartarlo”, detalla en entrevista con El Patagónico. Su formación musical comenzó incluso antes, cuando una vecina del barrio, Irma de Lobo, le dio sus primeras clases de piano. “Para mí la música siempre fue un juego. Mi mamá me escribía las notas porque yo todavía no sabía escribir (tenía 5 años). Yo jugaba alrededor de la mesa y me preguntaba qué nota era cada una”.
Ya adolescente, la Escuela de Arte lo impulsó hacia un camino que luego continuaría en la Universidad de Mendoza, donde estudió con maestros formados en instituciones como el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú. Esa etapa fue decisiva no sólo en lo técnico, sino también en lo humano. “Éramos un grupo competitivo pero solidario. Había que buscar la excelencia y entender que cada piano es distinto. Aprendí mucho de mis compañeros y de mis profesores”.
Su relación con la Patagonia nunca se cortó. Según él mismo afirma, los paisajes y tensiones de la región influyeron en su manera de componer: “Los contrastes de Comodoro me marcaron. El silencio, el viento, el caos de un día de tormenta y la calma del siguiente… todo eso aparece en mi música”. También reconoce que su experiencia como docente en escuelas públicas —especialmente en la Escuela 32— le enseñó a comunicarse, organizar y trabajar con los recursos disponibles: “Uno de los problemas de los pianistas es que no sabemos hablar. La escuela me enseñó a comunicar. Trabajar con chicos me obligó a explicar cosas complejas de manera sencilla”.
Toro desarrolló luego una extensa carrera en Buenos Aires. Integró el ensamble vocal Nonsense como productor musical, participó en estrenos de obras de compositores argentinos y trabajó en otras producciones dentro del Teatro Colón, donde comprendió la dimensión profesional del oficio: “En el Colón jugás en primera. Tenés que saber qué querés, cómo lo querés y con quién lo vas a hacer. Todo tiene que estar pensado. Aprendí tanto de los músicos como de los técnicos”. Pero su vínculo con los orígenes permanece intacto: “Mi carrera se nutre de afuera, pero empieza acá, en Comodoro. Volver es reencontrarme con la energía que me hizo músico”.
La gira comenzará el 21 de noviembre en el Espacio Cultural Las Pibas – Almacén de Libros de Sarmiento, donde ofrecerá un recital a las 20:00. Al día siguiente, el 22 de noviembre, actuará en el Centro Cultural de Rada Tilly desde las 20:00. Luego, el 25 de noviembre, se presentará en el Centro Cultural José Hernández de Rawson, a las 18:00. El 28 de noviembre viajará a Playa Unión para tocar en la Biblioteca Popular Asencio Abeijón, a las 20:00.
El 3 de diciembre, dictará una charla abierta y una clase magistral para jóvenes pianistas en el Centro Cultural Alfredo Sahdi de Comodoro a las 17:30, con inscripción previa y cupos limitados. Finalmente, el 5 de diciembre, cerrará su paso por la provincia con un concierto de piano en el mismo centro cultural, a las 20:30.
Los recitales incluirán obras de su repertorio personal, composiciones contemporáneas, piezas clásicas y versiones de Astor Piazzolla, además de un estreno mundial escrito especialmente para esta gira. Para Toro, estos conciertos son también un modo de agradecer: “Comodoro me dio todo: el lenguaje, el oído, la curiosidad. Yo siempre digo que aprendí a escuchar antes que a tocar”.
Con esta vuelta al sur, el músico busca compartir un recorrido que empezó en una casa del barrio Saavedra y lo llevó, paso a paso, a una carrera sólida y diversa.