El policía que denunció que por una orden superior no acudieron a la ruta pide que la Justicia investigue

Escribió en su cuenta de Facebook: "hoy nos recibimos de carneros" por haber acatado una orden de la superioridad para que no acudieran durante la madrugada del miércoles al cruce de las rutas 3 y 26 mientras un grupo de encapuchados agredía a los trabajadores estatales. "Fue por radio, fue el comisario Cifuentes que dijo con palabras textuales: por orden superior nos teníamos que quedar en el lugar. Así de sencillo, había personal suficiente, móviles suficientes para intervenir", reconoció.

La Policía de Chubut estaba alertada de lo que podía ocurrir en la rotonda de las rutas 3 y 26 el miércoles a la madrugada. A las 23:40 del martes la abogada Silvia de Los Santos, representante legal de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut (ATECh) había interpuesto un habeas corpus ante la Justicia Penal Provincial y ante la Justicia Federal.

El documento presentado en la Seccional Primera formulaba ese pedido: “a fin de que se garantice el libre derecho a la protesta” ya que se conocía que en las horas siguientes podría producirse un desalojo.

La Jefatura de la Policía del Chubut había reunido a personal de la División Infantería de Rawson y de Comodoro Rivadavia, del Grupo Especial de Operaciones Policiales, de Canes y a policías convencionales en el edificio policial del barrio Stella Maris.

Mientras los policías estaban en esa unidad de Infantería dispuestos a salir, los violentos ya cortaban la circulación en la ruta Nacional 3, a la altura de la estación de servicio ubicada frente al aeródromo, y desviaban el tránsito particular para que nadie pasara.

Ya se habían adueñado de la ruta. Eran las 3:30 del miércoles. Esperaron a que llegara una segunda columna encabezada por un camión con más de 60 encapuchados a bordo. Una vez que arribaron a ese punto, salieron en caravana para el cruce de las rutas 3 y 26.

Pasaron frente al patrullero que estaba con balizas sobre la rotonda y arremetieron contra los estatales que estaban en el piquete. Empujaron y golpearon a docentes, porteras y estatales. Les incendiaron las sillas y todo lo que tenían para resguardarse del frío. E hicieron un cordón humano para que comenzaran a pasar por lo que antes era el piquete los camiones y las camionetas de la industria petrolera.

Una docente pedía por favor que las entiendan: que hace dos meses no tiene obra social para hacerse una mamografía y que su madre murió de cáncer. Muchas lloraban de la impotencia. Una portera tirada en el suelo lloraba porque la habían pisoteado y pasado por arriba. Un hombre que apoya a los docentes mostraba cómo le habían roto la nariz, mientras los encapuchados con palos y pasamontañas se adueñaban de la situación.

La policía no llegaba. Julio Leiva, un profesor de Educación Física denunciaba que habían liberado la zona. “¿Dónde están los patrulleros que estaban acá?” se preguntaba. “Estos no son petroleros, son una patota”, decía a gritos. Pasó más de media hora, y la policía no llegó. Nadie fue identificado, ni antes, durante el camino, ni después.

Incluso ni ayer, 48 horas después de lo ocurrido, cuando los encapuchados aún permanecían en la ruta. Ni tampoco después de que más de más de 20 mil comodorenses se manifestaran el miércoles por la tarde en repudio de las agresiones que sufrieron los trabajadores estatales en el lugar.

Todo eso quizás lo hizo pensar al suboficial Martín Alessio que debía denunciar la falta de acción de la policía. De cómo se liberó la zona por orden superior. Y escribió en su Facebook: “Hoy nos recibimos de carneros”. Porque no les dieron la posibilidad de imponer orden y que lo que pasó, no ocurriese.

“IMPOTENCIA Y BRONCA”

“Nos convocaron a las 3 de la mañana junto a los jefes a la escuela del Stella Maris. Supuestamente iban a subir petroleros a trabajar y garantizar la paz social, subir iban a subir igual, debíamos controlar la situación que no haya disturbios de un lado ni del otro. En un momento por equipo de comunicación del móvil, manifiestan gente de la UOCRA, así dijeron, estaban con palos pegándole a los docentes, entonces agarramos y cuando vamos a salir para el lugar, un comisario de la Unidad Regional, manifiesta que nos tenemos que quedar en el lugar”, denunció públicamente el policía.

“Impotencia, bronca, esa gente es quien educa a mis hijos, quien lucha por nuestra obra social que está partida al medio. Ir a un lugar, y que se haga lo más pacífico posible. Fue por radio, fue el comisario (Pedro) Cifuentes que dijo con palabras textuales: por orden superior nos teníamos que quedar en el lugar. Así de sencillo, había personal suficiente, móviles suficientes para intervenir”, graficó.

“Había policías especiales y convencionales, yo soy convencional, y pasó esto. Todo tiene un límite, y el de nosotros fue este. Fue sentir que los basureaban a los docentes en su lucha, sino a nosotros como policías, nosotros estamos para una función, la de mantener la paz social, no solo la prevención del delito. Supongo que habrá algún fiscal que intervenga y haga lo que tenga que hacer”, pidió Alessio, quien espera que cuando vuelva a trabajar no lo sancionen por solo decir lo que sintió al recibir una orden superior que indignó a la mayoría de la fuerza policial que estaba apostada en ese momento para intervenir.

Ayer una docente entregó un video en el que registró cómo los policías de guardia en la Seccional Tercera no le dieron respuesta a lo que estaba denunciando, que estaban golpeando a docentes en las rutas 3 y 26. Los policías no se inmutaron.

Por esa razón, el fiscal Juan Carlos Caperochipi investiga esa inacción y la falta de respuestas a la ciudadana. Mientras tanto, la Justicia Federal deberá establecer responsabilidades ante la falta de seguridad en la ruta nacional y que durante más de 30 minutos no existiera presencia policial y que la zona quedara prácticamente liberada para la impunidad de los violentos.

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