El segundo debate tuvo muchos ataques y tergiversaciones

Cuando Alberto Fernández le preguntó a Mauricio Macri si no había visto la corrupción en su familia en la obra pública, el presidente achacó toda la corrupción del Grupo Macri en su padre ya fallecido. "Es de mal gusto hablar de alguien que no se puede defender", afirmó, pero Fernández habló de la familia en general. Al referirse a la represión a la protesta social y los cortes de calle, José Luis Espert amenazó públicamente a Juan Grabois: "Cuidado Grabois".

En esta edición del debate, por lo menos en su primera parte, Macri, Espert y Gómez Centurión atacaron con argumentos de mano dura a Alberto Fernández. Intervino también Nicolás del Caño en los ataques a Fernández, pero haciendo interpretaciones desde el ángulo opuesto a los anteriores.

José Gómez Centurión expone con mucha transparencia el pensamiento y la formación tradicional de los militares argentinos. Con un discurso de orden y disciplina defiende la mano dura y ve a los sindicatos como su enemigo.

Los sindicatos en esa visión representan la protesta social. Pero en lo económico es libremercadista y no se diferencia de Macri y Espert.

Fernández trató de no entrar en la discusión de los doce años de gobiernos kirchneristas y centrarse en los índices desastrosos de la gestión macrista. Fue muy duro con el manejo de los índices por parte de Macri cuando se refirió a descenso del delito y del narcotráfico. Lo real, explicó, es que aumentó considerablemente el consumo de droga en Argentina.

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SIN INVOLUCRARSE

Roberto Lavagna fue muy sobrio en su exposición y trató de no entrar en esa dicotomía, aunque se centró en la problemática actual, eludiendo la complicidad que trataba de buscar Macri, cuando lo elogiaba para diferenciarlo de Alberto Fernández.

Cuando Macri reivindicó la “revolución energética” de su gobierno, Fernández lo destrozó. “Presidente, lo que hizo su política energética fue sacarle plata del bolsillo a la gente para ponerla en el bolsillo de sus amigos”. En forma implícita hacía referencia a que los dueños de Edenor y Edesur, Nicolás Caputo, es su socio y Marcelo Mindlin es quien figura como comprador de empresas del Grupo Macri.

El discurso neoliberal duro, casi ridículo, de Espert y del conservador militar Gómez Centurión, también muy cuadrado, aparecen como escoltas que buscan mediatizar o naturalizar el discurso neoliberal duro de Macri y desvían la atención de la gestión macrista. Son parte de un esquema que podría funcionar si hubiera una segunda vuelta. De hecho, Espert votará al candidato macrista en la CABA.

El resultado de las PASO relativizó ese esquema. De todos modos, el efecto de los discursos extremosos de Gómez Centurión y Espert busca alejar la crisis actual como eje de la preocupación de la sociedad y naturalizar el discurso duro de Macri.

Macri es muy obvio cuando tergiversa los índices económicos o de seguridad de su gestión. No tiene demasiado para exhibir y se refugia en los ataques a los gobiernos kirchneristas. Es una cantinela permanente cuando como presidente de los últimos cuatro años tendría que hacer campaña con su gestión y todas las promesas que decía que iba a realizar y que nunca cumplió.

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