El valor de los jardines maternales municipales en primera persona

La historia de Romina Vanessa Pacheco resume la importancia que los jardines maternales y los CPB tienen en Comodoro.

El Municipio cuenta con 10 jardines maternales que funcionan de lunes a viernes en Centros de Promoción Barrial distribuidos estratégicamente en distintos sectores de la ciudad. Además del trabajo pedagógico, estos espacios garantizan el cuidado, la alimentación y el acompañamiento a más de 200 niños y niñas de entre 45 días y 2 años.

La historia de Romina Vanessa Pacheco resume, en primera persona, la importancia que los jardines maternales y los Centros de Promoción Barrial (CPB) tienen en la vida de cientos de familias de Comodoro Rivadavia. Hace más de veinte años era una de las niñas que concurría diariamente al CPB del barrio 30 de Octubre. Hoy, con 37 años, continúa en esos mismos espacios, pero como docente de nivel inicial del Jardín Maternal del CPB San Martín, donde acompaña el desarrollo de bebés y niños de dos años.

El Municipio cuenta con 10 jardines maternales que funcionan de lunes a viernes en los Centros de Promoción Barrial distribuidos estratégicamente en distintos sectores de la ciudad. Los mismos forman parte del trabajo que realiza la Dirección General de Promoción Barrial, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia.

Romina representa una historia que atraviesa generaciones y refleja el rol que cumplen estos espacios en los barrios de la ciudad. "Empecé a trabajar en el Municipio hace siete años. Ingresé como personal de maestranza, estudié la carrera mientras trabajaba y este año pude comenzar como docente. Es muy emocionante porque yo también crecí en un CPB", cuenta con orgullo.

Su vínculo con estos espacios comenzó cuando apenas tenía siete años. Allí participaba de talleres, apoyo escolar y actividades recreativas que formaron parte de su infancia. "Pasaba prácticamente todo el día en el CPB. Había talleres de pintura, taekwondo, bijouterie, apoyo escolar. Era un lugar donde siempre encontrabas alguien dispuesto a escucharte. Más allá de las actividades, era un espacio de contención que para muchos chicos significaba muchísimo", recuerda.

La profesora asegura que esa experiencia fue determinante para su crecimiento personal y profesional. "Los CPB me ayudaron a progresar. Primero fui una nena que participaba de los talleres, después ingresé a trabajar como personal de maestranza y hoy soy docente. Todo ese recorrido nació en estos espacios."

Actualmente se desempeña en dos salas del Jardín Maternal del CPB San Martín. Durante la mañana trabaja con bebés de entre tres y once meses y, por la tarde, acompaña a un grupo de doce niños de dos años. "Hoy trato de devolver todo lo que yo recibí. Busco ofrecerles a los chicos un espacio de contención y también acompañar a las familias. Muchas veces recibimos mamás muy jóvenes o familias que atraviesan distintas situaciones y sentimos que podemos hacer una diferencia en la vida de esos chicos."

ACOMPAÑANTES SOCIALES DESDE LOS 45 DÍAS

Los jardines maternales municipales cumplen un rol educativo desde los primeros meses de vida y su trabajo va mucho más allá del cuidado diario. Funcionan de lunes a viernes en diez Centros de Promoción Barrial distribuidos en distintos sectores de Comodoro Rivadavia y actualmente reciben a más de 200 niños y niñas de entre 45 días y 2 años.

Además de la propuesta pedagógica, el Municipio garantiza el desayuno y el almuerzo para toda la matrícula y articula con distintas áreas municipales programas vinculados al neurodesarrollo, el seguimiento de la salud infantil y el acompañamiento social de las familias.

Los jardines maternales municipales permanecen abiertos durante todo el año, incluso durante el receso invernal, interrumpiendo sus actividades únicamente durante enero y la primera quincena de febrero. De esta manera, el servicio acompaña la organización cotidiana de las familias, brindando un espacio educativo y de cuidado mientras muchos padres continúan desarrollando sus actividades laborales.

El ingreso de los niños se define a través de un proceso de evaluación integral. Antes del inicio de cada ciclo lectivo, los equipos sociales de los Centros de Promoción Barrial visitan los hogares, relevan las condiciones habitacionales, la dinámica familiar y las necesidades de acompañamiento de cada niño. A partir de ese diagnóstico se establece un orden de prioridades para el ingreso, contemplando especialmente las derivaciones realizadas por el Servicio de Protección de Derechos, niños que residen en la Casa de los Niños y aquellos que presentan diagnósticos o situaciones de mayor vulnerabilidad social.

ESPACIOS DE CONTENCION

En la actualidad, el sistema cuenta con un equipo conformado por más de 40 docentes y auxiliares que desarrollan una propuesta pedagógica diseñada específicamente para la primera infancia. "Existe una intencionalidad educativa en cada actividad que realizamos. Estimulamos el desarrollo motriz, cognitivo, del lenguaje y la socialización, pero también buscamos colaborar con la organización familiar. Muchas familias pueden sostener sus trabajos y organizar la dinámica con sus otros hijos gracias a que cuentan con estos espacios", explicó Mirta Galarze, desde la Dirección General de Promoción Barrial.

Como parte de esa política pública, la Municipalidad mantiene un trabajo articulado con la Secretaría de Salud mediante el Programa de Neurodesarrollo. Todos los niños que ingresan a los jardines maternales son evaluados por profesionales especializados para realizar un seguimiento de su crecimiento y desarrollo madurativo. En los casos en que se detecta alguna dificultad, se activa un abordaje interdisciplinario con pediatras especialistas en neurodesarrollo, fonoaudiólogos, psicopedagogos, kinesiólogos, terapistas ocupacionales y otros profesionales, garantizando un acompañamiento integral tanto para los niños como para sus familias.

Este año, además, se implementó por primera vez una sala a la tarde en el CPB San Martín como prueba piloto y Romina es una de las docentes a cargo de la sala.

Por supuesto, para ella, por toda su historia, esto tiene un significado especial. “Me encanta ofrecerles lo que a mí me ofrecieron: un espacio de contención que es fundamental, principalmente porque los chicos aprenden muchas cosas y uno los acompaña junto a los papás. Por eso, siento que es muy importante que sigan existiendo y que puedan seguir habiendo más salas, más CPB y más jardines, porque la familia lo necesita realmente”.

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