“Los tehuelches eran nómades y esto tenía que ver con su alimentación, porque ellos perseguían a las manadas de los guanacos, entonces en épocas de invierno estaban más en la costa y cuando se acercaba el verano iban a la cordillera persiguiendo a estos animales, que a su vez migraban en busca de su alimento. En función de eso trabajamos y jugamos con los niños”, describió la docente Débora Carrizo, maestra de los alumnos del Jardín 28 Antukelén de Caleta Olivia que realizaron un proyecto sobre las costumbres tehuelches.
La actividad tuvo características innovadoras en virtud que los chicos armaron chozas y toldos, jugaron a cazar guanacos e incluso cocinaron un asado de lomo de guanaco que era una de las principales fuentes de alimentación de esa comunidad originaria.
Eduardo Polanco, uno de los abuelos de los alumnos, fue quien estuvo a cargo de la cocción, de la cual participó el supervisor de Comercio y Bromatología de Caleta Olivia Antonio Quiroga, en razón que los niños abordaron a la carne de guanaco como alimento y esa área junto a un comercio local recientemente impulsó una prueba piloto para la comercialización de esa carne.
Así los chicos pudieron aprender jugando en una jornada didáctica, en la que también se trasladaron por el predio en virtud que los tehuelches eran un pueblo nómade.
Carrizo explicó que la idea era “cocinar algo al estilo Tehuelche”, y en base al proyecto adelantó que continuará. “Vamos a ver hoy cómo se encuentran las comunidades y de qué modo están viviendo actualmente. Sabemos que existen asentamientos en Santa Cruz”, explicó.
“Los chicos están muy entusiasmados, inclusive vinieron algunos padres también para saber cómo es esto de cocinar el guanaco al palo. Consideramos que esta era una propuesta más que significativa en este momento para reivindicar las culturas aborígenes que fueron los que nos precedieron”, describió la maestra.