La medida, impulsada por el presidente Javier Milei, impacta directamente en el calendario previo al 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que sí se mantiene como feriado obligatorio.
Qué cambia en la práctica
La diferencia no es menor:
El lunes 23 (día no laborable): el empleador decide si se trabaja o no.
El martes 24 (feriado nacional): el descanso es obligatorio o, en caso de trabajar, se paga doble.
Esto implica que gran parte del sector privado deberá trabajar con normalidad el lunes, mientras que el beneficio del descanso quedará mayormente concentrado en el ámbito público y algunos sectores específicos.
Un “feriado” que no es para todos
Bajo este esquema, el fin de semana largo queda limitado y desigual, ya que no todos los trabajadores podrán acceder al descanso extendido.
En la práctica, el turismo y la pausa laboral quedarán condicionados a la decisión de empresas privadas, que en muchos casos optan por no frenar la actividad.
Impacto en el calendario
La medida vuelve a poner en debate el uso de los llamados “días puente”, que buscan fomentar el turismo pero que, al no ser feriados obligatorios, generan diferencias entre trabajadores.
Así, el fin de semana largo de marzo será, para muchos, solo de tres días… y para otros, directamente inexistente.