A dos meses del incendio en el pabellón de mujeres de la alcaidía policial, ocurrido a las 13 del 23 de agosto en el que cinco detenidas sufrieron asfixia y quemaduras, Jessica “la Tona” Aguilera el domingo a la noche fue internada en el Hospital Alvear por una obstrucción en sus vías respiratorias.
Aguilera tuvo una recaída mientras se recuperaba bajo prisión domiciliaria ya que cumple la última parte de una condena por homicidio.
“La Tona” había sufrido los efectos del humo y el fuego aquel mediodía del 23 de agosto junto a Yuliana Uribe, Laila Núñez, Gisela Pérez y Nahir Quinteros.
Todas fueron hospitalizadas, pero de a una fueron recuperando el alta médico; algunas retornaron a lugares de detención, como Nahir Quinteros y Gisella Pérez, bajo condiciones especiales de asistencia. Incluso Nuñez fue trasladada una vez que recuperó el alta a la Unidad Penitenciaria de Mujeres de La Pampa, mientras que Aguilera y Uribe -las más complicadas en su salud- debieron seguir con su recuperación ambulatoria en sus domicilios. Las internas siempre estuvieron asistidas por la Defensa Pública.
Aguilera debía recuperarse de las quemaduras en la espalda y también continuar con una medicación por la inflamación de la tráquea que le causó la utilización de la respiración mecánica durante los días que permaneció en Terapia Intensiva.
A fines de agosto, y ante la falta de lugares de detención disponibles para mujeres, su abogada, Lucía Pettinari, había solicitado el arresto domiciliario al juez de ejecución Alejandro Soñis, ya que Aguilera tenía el beneficio de las salidas transitorias y nunca tuvo un incumplimiento a la hora de volver a su lugar de alojamiento. Además, en abril de 2018 ya podía acceder a la libertad condicional si continúa con buen comportamiento, debido a que le queda la última parte de la condena por el homicidio de Daniel López Servín (26) y por balear de gravedad al hermano, Alejandro López Servin (32), el 11 de febrero de 2013. Por ese motivo, la Fiscalía tampoco se había opuesto a la medida de arresto domiciliario, entendiendo la situación.
Soñis había dictado la prisión domiciliaria de Aguilera en la casa de sus familiares, ubicada en la extensión del barrio Máximo Abásolo. Desde allí el domingo a la noche Aguilera debió ser trasladada de urgencia al Hospital Alvear por una obstrucción en las vías respiratorias, por lo que quedó internada en terapia intensiva.
Quien ya había sufrido también una recaída en su estado de salud a fines de septiembre había sido Yuliana Uribe (19), quien debió ser internada nuevamente en el Hospital Regional ante una insuficiencia respiratoria y luego fue derivada a Buenos Aires.
Uribe está imputada por el homicidio de su expareja Samuel Ovejero (26), ocurrido el 29 de julio en el barrio Máximo Abásolo. La joven padece una insuficiencia respiratoria como consecuencia de las quemaduras en la zona de tráquea luego del siniestro.
AGUARDAN PERICIAS
El incendio en el pabellón femenino ocurrió a las 13 del miércoles 23 de agosto en el recinto carcelario de Yrigoyen y Dalle Mura del barrio Industrial. Los celadores ya habían realizado el recuento diario del cambio de turno y por ello las puertas del pabellón estaban cerradas con candado. Fue entonces cuando se desató el incendio y el pabellón se vio afectado por completo. A los pocos minutos las detenidas ya no podían respirar.
Núñez, imputada por la Justicia Federal en una causa por estupefacientes, relató que ese día estaba tomando mate con Quinteros; Aguilera y Uribe y que esta última “sale al pabellón de al lado a buscar una campera. Cuando la chica sale, empieza a gritar que había fuego”.
Recordó que estaba junto a tres internas y que empezaron a pedir auxilio; que se fueron hacia una celda en donde buscaban darle aire a Quinteros y a tratar de ayudarla, por lo que se dirigieron al baño donde entraba más aire. Laila se despertó en el Hospital Regional.
Quien fue condecorado ya por la Policía por arriesgarse y abrir los dos candados del pabellón en medio del incendio fue el cabo Daniel Díaz. Las chicas fueron encontradas desvanecidas en el suelo. Todas fueron sacadas de inmediato a un patio interno del edificio carcelario, mientras arribaban las ambulancias y los bomberos del Destacamento 1.
La investigación por el incendio está a cargo de la fiscal de Delitos Complejos, Camila Banfi, quien aguarda aún dos pericias importantes. Una de ellas estará a cargo de la Policía Federal. Se busca establecer si el incendio fue intencional. Esa pericia está pendiente a realizarse en un laboratorio de la fuerza nacional en Buenos Aires.