Murió Alejandra "Locomotora" Oliveras

La exboxeadora, referente social e incipiente política santafesina falleció este lunes a los 47 años, tras dos semanas de internación por un ACV. Su historia de vida, marcada por la superación, la convirtió en símbolo de lucha dentro y fuera del ring.

Alejandra “Locomotora” Oliveras murió este lunes a los 47 años en el Hospital Cullen de Santa Fe, tras permanecer internada durante dos semanas a causa de un Accidente Cerebrovascular (ACV). Su fallecimiento generó una profunda conmoción en el mundo del deporte, la política y la militancia social, ámbitos donde dejó una huella imborrable.

Nacida en Jujuy y criada en Córdoba, Oliveras construyó una vida que fue un auténtico combate contra la pobreza, la violencia y los prejuicios. Desde muy joven enfrentó situaciones extremas: fue madre a los 15 años, convivió con un hombre mayor que la maltrataba, y vivió en condiciones precarias, cargando agua todos los días para subsistir. Esa etapa marcó un antes y un después en su historia personal. “Sabía que tarde o temprano iba a poder defenderme sola”, recordó alguna vez. Y así fue: un día logró liberarse de su agresor y se marchó con su hijo en brazos, dispuesta a empezar de nuevo.

En esa lucha por reinventarse apareció el boxeo, que abrazó con una pasión sin concesiones. Su carrera comenzó casi por casualidad, luego de que expresara en un programa de radio su deseo de subirse a un ring. Un exboxeador que la escuchó la invitó a entrenar, y ahí comenzó el recorrido de quien luego se consagraría campeona mundial en seis ocasiones.

“El ring es como la vida: te tira, te golpea, pero hay que levantarse”, solía decir. Esa filosofía, basada en la resiliencia y el esfuerzo, la convirtió en referente de miles de mujeres. Sufrió discriminación por ser mujer en un deporte dominado por hombres, pero transformó cada ataque en energía para seguir creciendo. Su apodo, "La Locomotora", sintetizaba su estilo de vida: imparable, intensa, tenaz.

Desde hace más de 15 años vivía en Santa Fe, donde no solo consolidó su carrera deportiva, sino que también construyó un fuerte lazo con la comunidad. Abrió gimnasios populares en Santo Tomé y en barrio Alfonso, donde promovía el deporte como herramienta de inclusión social. “Acá vienen mujeres golpeadas, les cambiamos la mente y les salvamos la vida todos los días”, aseguraba.

En 2021 incursionó en política como candidata a diputada nacional por el partido Unite. En abril de 2024 se sumó al Ministerio de Seguridad de la Nación, en la Dirección Nacional de Seguridad en Eventos Deportivos, y en mayo de este año fue electa convencional constituyente por el Frente de la Esperanza. Su principal propuesta: declarar el deporte como un derecho constitucional, por su impacto en la salud, la prevención de adicciones y la igualdad de oportunidades.

Alejandra también visibilizó la violencia de género que vivió en su adolescencia. En el libro Las Parturientas, de Agustina Kämpfer, relató el calvario que atravesó durante su primer embarazo, los abusos físicos, el hambre y el dolor. Sin embargo, transformó ese pasado en motor para ayudar a otras mujeres. Nunca dejó de transmitir un mensaje de esperanza: “No se rindan en tiempos difíciles. Si luchás, podés ganar. Si te rendís, ya perdiste”.

Este lunes, “La Locomotora” dejó de pelear físicamente. Pero su legado seguirá en marcha. En cada mujer que se anima a entrenar, en cada joven que encuentra en el deporte una salida, y en cada persona que, ante la adversidad, decide ponerse de pie.

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