Murió Ernesto Cherquis Bialo, una de las plumas mayores del periodismo deportivo argentino

Tenía 85 años y atravesaba un delicado cuadro de salud. Referente de El Gráfico y cronista emblemático del boxeo, su trayectoria dejó una marca indeleble en la gráfica, la radio y la televisión.

El periodismo deportivo argentino despidió este viernes 20 de marzo a Ernesto Cherquis Bialo, quien falleció a las 21:56 a los 85 años. Su muerte cierra una de las trayectorias más influyentes de la crónica deportiva nacional, construida a lo largo de décadas en distintos soportes y con un estilo inconfundible.

El periodista atravesaba desde el año pasado un cuadro de salud complejo que se había iniciado con una neumonía bilateral. Aquella afección derivó en complicaciones mayores que, con el tiempo, desembocaron en una leucemia.

Aunque solía definirse como “más porteño que el Obelisco”, había nacido el 30 de septiembre de 1940 en Montevideo, en el seno de una familia de inmigrantes europeos que luego se radicó en Buenos Aires. Su vínculo con el periodismo comenzó en 1963, cuando ingresó a prueba en la Editorial Atlántida y dio sus primeros pasos en la histórica revista El Gráfico.

Durante tres décadas en esa redacción, construyó una voz singular, de prosa intensa y elaborada, que lo llevó a convertirse en una de las firmas más reconocidas del medio. Su carrera dentro de la revista incluyó un ascenso sostenido hasta alcanzar la dirección entre 1984 y 1990, etapa en la que compartió espacio con figuras centrales del oficio.

Si bien su cobertura abarcó múltiples disciplinas, fue en el boxeo donde su narrativa alcanzó mayor potencia. Bajo el seudónimo “Robinson”, rindió homenaje a sus ídolos del ring y narró algunos de los episodios más trascendentes del deporte. Entre ellos, la histórica pelea entre Muhammad Alí y George Foreman en Zaire, el recorrido de Carlos Monzón —cuya biografía oficial escribió en 1976— y la vida de Oscar “Ringo” Bonavena, a quien retrató tanto arriba como fuera del cuadrilátero.

Además de su trabajo periodístico, tuvo un rol institucional como director de Medios de la AFA entre 2008 y 2016. En sus últimos años, continuó activo en medios digitales como Infobae, donde volcó su archivo y memoria sobre grandes episodios del deporte, y también participó en radio y televisión.

Con su muerte, el periodismo pierde no solo a un narrador excepcional, sino también a un testigo privilegiado de la historia deportiva del siglo XX. Su legado, atravesado por la pasión, la precisión y una estética propia, permanece como referencia para varias generaciones de cronistas.

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