En el Parque Industrial del Pantanillo se repite la historia. La fábrica de heladeras y freezers Neba vuelve a cerrar sus puertas y despide a todo su personal. Una marca con más de 50 años en el mercado que en 2019 cerró por el cambio de rumbo económico del macrismo. El Grupo Libson la reabrió en marzo del 2020, invirtió, creyó en el país y hoy por la caída en ventas y apertura de la importación vuelve a cerrar.
La histórica planta de heladeras y freezer NEBA, pertenecía a Calorex, propietaria de la marca de cocinas Martins, en 2019 no pudo seguir y cerró. El grupo argentino Libson fue el salvador, que llego con ayuda del Estado para reabrir la planta. Lanzó al mercado la única heladera bajo mesada argentina y sumó la fabricación de hornos.
El grupo argentino Libson tiene 50 años en el mercado, fabricaba exhibidores y material de punto de venta, además de láminas para el interior de heladeras. En enero de 2020, con la compra de Neba entró al negocio de la producción de electrodomésticos.
En 2021, anunciaron una inversión de $300 millones para producir hornos eléctricos en su planta de La Tablada. El objetivo era fabricar 120.000 hornos eléctricos anuales para sumarlos a las 70.000 unidades anuales de heladeras y freezers que se fabricaban en Catamarca.
El entusiasmo duró poco. La planta ya dejó de fabricar hornos eléctricos y hoy produce los mobiliarios para puntos de venta.
Cambió el modelo económico, la llegada de Javier Milei con sus políticas de importación indiscriminada cambiaron los planes de todos los industriales argentinos. Sector por sector tuvieron que dar un volantazo.
El Diario Ancasti recuerdó que "en junio del año pasado, Neba anunciaba que había conseguido un crédito del Banco Nación con el respaldo del CFI para ampliar la planta y empezar a producir cocinas. En ese momento, indicaba que se iba a tomar a 65 nuevos trabajadores. Pasó poco más de un año y ahora la firma decide dejar de producir".
A sólo cinco meses de recibir el crédito anunciado comenzó la reestructuración de la planta catamarqueña. La idea ya no era ampliar la producción, sino comenzar con los despidos. En octubre pasado, se desvincularon 15 trabajadoras. El 30 de enero de este año, despidió a 34 trabajadores más, que tras una dura negociación lograron cobrar el 80% de lo que les correspondía.
Desde la Unión Obrera Metalúrgica de Catamarca, el delegado Pedro Brizuela confirmó a BAE Negocios que el número de despedidos de esta tercera tanda, es de 56 trabajadores. Sin embargo, Grupo Libson en un comunicado sólo reconoce 47 desvinculaciones.
Desde Grupo Libson explicaron a BAE Negocios las razones del ajuste y cierre: "En el actual contexto de mercado, caracterizado por cambios en la demanda, mayores niveles de competencia externa y un incremento sostenido de las importaciones en el sector, Grupo Libson se encuentra llevando adelante un proceso de adecuación de su operación industrial...lamentablemente dado el contexto anteriormente descripto, procederá al cese de actividades de su planta en Catamarca, lo que implicará la desvinculación de 47 colaboradores que actualmente se desempeñan en la misma", explicaron.
La empresa que en 2020 reabrió la planta catamarqueña de Neba señaló que el cierre "responde a la necesidad de preservar la sustentabilidad y competitividad de las operaciones del grupo, luego de haber evaluado exhaustivamente distintas alternativas productivas.
Grupo Libson asegura que todos los colaboradores alcanzados por la medida recibirán las indemnizaciones correspondientes conforme a la normativa vigente".
Neba seguirá en el mercado con sus heladeras y freezers, sólo que no serán de fabricación nacional. "Los productos Neba llegarán desde Asia", confirmó el vocero de la empresa a BAE Negocios.
La mayoría de los trabajadores tienen entre 50 y 60 años y acumulan muchísimos años de experiencia en la fabricación de freezers y heladeras. Todos están angustiados, saben que no será fácil reinsertarse.
Uno de los trabajadores, que cuando llegó a la planta se enteró de que cerraba, señaló al diario catamarqueño "Ya veníamos con una situación incómoda porque mes a mes la producción venía en decremento y no estaba dentro de los canales normales, siempre se venía detonando que era una dulce espera, una agonía. El tema de la entrada libre de productos de afuera, que tienen menor costo que los que se fabrican acá, eso nos está dejando en el camino a todas estas familias que dependemos de este trabajo. Tengo 28 años de antigüedad".
Otro de los obreros con 36 años de antigüedad en la empresa, mientras protestaba en la puerta de la planta advirtió: "Quedan freezers por fabricar y nos están apurando para que terminemos, pero no sabemos si hoy terminamos y mañana venimos y tenemos el portón cerrado. Esa es la problemática nuestra. Esta política nacional está matando a toda la industria y, a su vez, quitando puestos de trabajo".
Los trabajadores esperan respuestas y hacen una protesta pacífica en la planta. Buscan un milagro, que no sucederá. En Catamarca, la provincia gobernada por Raúl Jalil, todo se derrumba. Mientras las suspensiones se replican en Longvie, en las últimas horas, se conoció que la textil VVC ex Artex también tiene deudas salariales y estaría al borde del cierre. La empresa de alimentos Camino S.A., adeuda salarios a sus trabajadores. Se ha sumado en las últimas horas, otro conflicto en la fábrica de calzado del Grupo Dabra.
El panorama empeora día a día. Las importaciones crecen, el consumo cae, fabricar en Argentina otra vez es inviable. Pasan los años y la historia se repite. Los empresarios rápidamente dejan de fabricar e importan, el problema es que en el camino quedan los trabajadores. Los obreros con su enorme experiencia quedan en la calle y sin chances de nuevos trabajos porque los cierres no sólo son en el sector de electrodomésticos, en el textil, también en el calzado, en bebidas, en todos los rubros. A nadie parece importarle.