Nicolás de los Santos: "Hoy estoy desocupado"

Bahiense de nacimiento, trelewense por adopción y forjado basquetbolísticamente en Racing Club de Trelew, Nicolás de los Santos sigue siendo aún un deportista laureado en la provincia.

La cuarentena lo tiene en Trelew, junto a su familia, luego de que a principios de año volviera a la Argentina y a Santiago del Estero, para seguir jugando en la Liga Nacional de Básquet, tras un fugaz paso por el baloncesto mexicano.

“Hoy soy un jugador sin equipo, un desocupado más en el país”, le dijo De los Santos a Radio Suadaca 105.3 de Trelew, en el momento de comenzar la charla.

Acotó al respecto que “finalizó el contrato de siete meses que tenía con Club Ciclista Olímpico de La Banda, así que estoy en la búsqueda de la renovación con ellos o apuntar hacia otros horizontes”.

El norte argentino ha sido el lugar en el mundo en los últimas temporadas para el jugador y su familia, porque en la misma provincia defendió y por varios torneos los colores de Quimsa.

De los Santos recordó lo que fue su paso por el término de tres meses en el club Aguacateros de Michoacán de México: “muy fructífero por el nivel de juego y sin dudas que también en el aspecto económico. Es casi una NBA. Muchos extranjeros, aunque a la vez muy individualista. Ahí tuve como entrenador a Nicolás Casalánguida (N de la R; comodorense y ayudante de campo del DT Fernando Duré en el único título de GyE de CR en la Liga Nacional)”.

El cortó pasó por la ciudad de Mérida fue porque “no me pude adaptar, fue muy difícil para mí y para mi familia. Y si bien en donde estaba no se veía tanto, la inseguridad es un tema recurrente, debido a la guerra de los cárteles y las trágicas consecuencias que sufre la población en general”.

Sobre el tema agrega que “una noche tuvimos que ir a jugar a unos 60 kilómetros de Mérida y entrando a la ciudad habían diez cuerpos colgando de un puente. Encima nosotros en el micro andábamos escoltados con guardia bien armada todo el tiempo. De película, pero muy fuerte y real”.

Dejada atrás semejante experiencia deportiva y de vida, Nicolás de los Santos priorizó la unión y la tranquilidad familiar, resignó un mayor nivel de juego y un mejor pasar económico, para regresar al país y hoy sin club, deshojar ofertas para seguir picando la anaranjada.

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