Pablo Dacal: aventuras variopintas en su primer recital en Comodoro

Hará un recorrido por su última década de trabajo que incluye agrupaciones como "La orquesta de salón" o "Las guitarras del tiempo" y canciones de sus discos "Baila sobre fuego", "El Progreso" o "Mi esqueleto". También habrá espacio para revisitar al "Caballero cantor" Ignacio Corsini". Será este sábado desde las 21 en "Hilario".

Pablo Dacal ingresó hace algunas horas en territorio patagónico. Pero esta vez el camino lo transporta por la geografía costera de la región que en otras ocasiones recorrió entre lagos y cordillera. La ruta, ahora, lo traerá hasta Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, con escalas previas en Madryn y Trelew: “es para mí una recorrida bastante apasionante y misteriosa la de estos paisajes”, dice ya iniciado el trayecto.

El cantautor ofrecerá este sábado su primer recital en Comodoro. Será desde las 21 en el restobar “Hilario”, en calle Belgrano 694 (entre Ameghino y Rawson). “Como toda primera visita se trata para mí de un encuentro, de una cita, la posibilidad de conocer un público nuevo, mostrar lo que traigo entre manos”, sostiene ante la consulta de El Patagónico.

Y agrega: “vengo desarrollando aventuras variopintas: los álbumes que fui sacando durante la última década, también con los libros de los últimos años y las películas que esporádicamente fui haciendo; entonces planeo contar un poco todos esos movimientos”.

“NO ME INTERESA UN ESPECTACULO CALCADO”

Libros, discos, películas: Dacal publicó “Las canciones escritas” en 2017, este año la biografía de Lucía Maranca, “¡Oh, nuestra maestra de canto!”, y el año pasado el ensayo biográfico “Por qué escuchamos a Ignacio Corsini”, que presentará el domingo a las 19 en el Centro Cultural de Rada Tilly.

También protagonizó los filmes “Corsini interpreta a Blomberg y Maciel”, “El misterio del Lago Rosario” y “Charco, canciones del Río de la Plata”, entre otros.

Y en el recital de este sábado en “Hilario” estarán presentes sus discos y agrupaciones: un recorrido con guitarra y voz por su repertorio grabado.

“Voy a recordar, con y para los y las presentes, cómo fueron las experiencias con ‘La orquesta de salón’, con ‘Las guitarras del tiempo’; con los sonidos más cercanos al folk y la psicodelia de ‘Baila sobre fuego’ o de ‘El Progreso’; sus callejones más punks y ciudadanos de ‘Mi esqueleto’ o las experiencias grupales con ‘Viajantes’ o los dúos que fui realizando, por ejemplo, en el disco ‘Los caminos’, que grabé con Fer Isela”, adelanta y agrega que “seguramente recorra alguna de las versiones, traducciones, adaptaciones de canciones ajenas que eventualmente hago: estoy volviendo a cantar a Georges Brassens a quien canté varios años atrás y tengo muchos temas de Ignacio Corsini”.

En el repaso de las “aventuras variopintas” de la última década surge un recuerdo no forzado de Palo Pandolofo, quien alguna vez definió al escenario como “un lugar sin tiempo”. Tras la mención del amigo y compañero itinerante, Pablo Dacal profundiza: “lo que sucede en los recitales es una instancia comunicativa; yo defiendo esa posibilidad y no me interesa reproducir un espectáculo calcado ni a través de la geografía ni a través de los tiempos sino que algo nuevo tiene que suceder para mí en el momento de encontrarnos y espero que también eso suceda para las y los presentes”.

EN RINCONES MISTERIOSOS

La vida y la obra que Dacal fue construyendo no tienen un lugar fijo. Viajó y viaja por (casi) todo el país: “me queda el Sur del Sur por conocer, ojalá vaya en algún momento a cantar hacia Santa Cruz o Tierra del Fuego”, le dice a El Patagónico y comenta que “he andado bastante por la Patagonia Andina y por La Pampa sur, la entrada a estas tierras patagónicas tan distantes y legendarias”, una región que “ha dado músicos y poetas, gente que he ido conociendo a lo largo de los años”.

La “recorrida apasionante” que lo traerá este sábado a Comodoro y el domingo a Rada Tilly despierta expectativas en Pablo Dacal, el músico que compone sin ataduras, atento a situaciones humanas que luego lleva a sus letras y a las cuerdas de su guitarra.

“La Argentina tiene muchos rincones misteriosos. Más allá de lo geográfico -que es maravilloso-, hay historias en cada uno de sus lugares y también eso sucede aquí en la Patagonia. Sin duda esa trágica historia de Trelew y su masacre; el durísimo trabajo en los yacimientos de Comodoro, pero también los buenos augurios sobre la hermosura de Rada Tilly, lugar que yo no conocía hasta que empecé a nombrarlo entre mis amistades, así que voy con mucha expectativa, con muchas ganas de conocerlos y de conocerme en el lugar”, se despide hasta dentro de pocas horas.

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