"Popy" Larrauri: "competir al lado de un hijo es hermoso"

Tiene 62 años y piensa seguir arriba de una bicicleta hasta que el cuerpo se lo permita. En marzo último participó en un Argentino junto a su hija Marcia y sigue proponiéndose objetivos. Arrancó de grande en el mountain bike, luego de que el menor de sus hijos varones dejara las carreras oficialmente. Hoy disfruta del deporte como papá orgulloso y compañero de competencias.

Daniel Alfredo “Popy” Larrauri pasó de acompañar a sus hijos en el deporte desde afuera, a vivirlo desde adentro junto a su hija Marcia, con quien ha participado en varias competencias de ciclismo de montaña en distintos puntos del país y fuera de Argentina también.

Su primera pasión fue el fútbol. Vistió los colores de Huracán, donde primero fue arquero y después defensor. Allí también jugaron sus hijos mayores, Marcelo y Marcos.

Colgó los botines y, casi sin darse cuenta, descubrió la pasión que lo llevó a estar en actividad hasta la actualidad, con este paréntesis que se abrió por la pandemia.

Cuando se realizaban las carreras de ruta en la avenida Rivadavia, iba a ver a sus amigos, pero se enamoró del ciclismo cuando vio por primera vez correr a su hijo Alfredo, conocido como “Firu”.

Ahí arrancó como dirigente –actualmente es el presidente de la Asociación de Ciclismo de Montaña y vicepresidente de la Federación Argentina– y con los años se sumó activamente como deportista. Cuando “Firu” dejó la competencia, tomó la posta “Popy”.

“Si esto te gusta, no lo largás nunca. Estás dos días sin andar en bici y ya te empieza a doler el cuerpo, las piernas”, confiesa Daniel Larrauri en diálogo con El Patagónico.

“Ahora estamos medio embromados, porque habíamos vuelto a andar en bici y tuvimos que encerrarnos otra vez, pero al trabajo voy en bici, tengo un rodillo y en el taller tengo un gimnasio, así que sigo una rutina para mantenerme”, afirma.

Cuando decidió subirse a la bicicleta, en principio no fue para competir, sino por cuestiones de salud, ya que tenía mucho sobrepeso y estaba cerca de los 40 años.

Marcia fue quien le insistió para que empiece un tratamiento con una nutricionista y, cuando se le recomendó hacer deporte, agarró la bici sin pensarlo. A los dos años ya se había convertido en campeón argentino, y en 2011 recibió la Mara Dorada, el premio que otorga el Centro de Periodistas Deportivos de Comodoro Rivadavia al mejor deportista de cada temporada.

PADRE ORGULLOSO Y PROTECTOR

Esa relación padre-hija se reforzó a tal punto que terminaron corriendo juntos y piensan seguir haciéndolo, siempre con el acompañamiento de “Mimi”, esposa y madre que los sigue a todos lados, esperándolos en la camioneta con mate y budín tras cada prueba.

El 8 de marzo último, doce días antes de que se decretara la cuarentena obligatoria en el país, participó con Marcia en la primera fecha del Campeonato Argentino en Villa La Angostura.

“En los Argentinos coincide que corremos juntos”, comenta. En competencia, cada uno está en lo suyo, pero “Popy” siempre permanece atento a su hija. “Voy viendo si no le pasa nada. Uno, como padre, siempre va mirando eso. Competir al lado de un hijo es hermoso. Más allá de la tensión de cada competencia, uno lo disfruta, uno protege y se siente protegido”, reconoce.

“Cuando Marcia recién arrancaba la cuidaba mucho. Por ejemplo, tenemos un salto complicado y un camino alternativo para pasar por el costado, pero ahí perdés tiempo. Yo le decía ‘hacé el alternativo’ y ella me decía ‘no, yo lo puedo hacer’. Y yo cerraba los ojos”, recuerda entre risas.

Daniel Larrauri asegura que “todas las competencias” que realizó con Marcia “fueron lindas”, pero admite que tiene una preferida. “En la que más me sentí orgulloso fue cuando salió campeona argentina por primera vez, en Mendoza”, revela.

De esa carrera, rememora: “Yo estaba calentando y siento el silbato. Cuando llego para largar la manga, mi categoría ya había largado, así que empecé a remontar hasta que llegué cuarto. Tenía chances mínimas de pelear el campeonato, pero había quedado lejos. Me preocupaba por mi hija porque ella sí estaba peleando el campeonato, así que me relajé porque tenía asegurado el subcampeonato, fui frenando y empecé a ver por dónde venía porque peleaba con dos chicas que venían muy bien”.

“En una subida larga, veo que venían las tres juntas, me pasaron Marcia y una chica de Buenos Aires y ahí vi la definición en un sprint de 150 metros. Ganó Marcia por centímetros. Me paré ahí arriba para ver eso, porque ya estaba relajado y ya llegaba también. Fue el orgullo más grande, aunque no soy demostrativo. Me agarraron escalofríos”, asume.

“Popy” Larrauri tiene en sus vitrinas seis títulos argentinos y muchos subcampeonatos, pero sigue proponiéndose objetivos. “He corrido varios mundiales, pero mi objetivo es estar más adelante, ir con más tiempo, conocer más. Voy a seguir hasta que me dé el cuerpo”, sentencia.

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