Por iniciativa de sus habitantes un humilde barrio de Caleta fue bautizado como "ARA San Juan"

Está conformado por un escaso grupo de manzanas en una extensión de la zona de chacras a la que se accede por la ruta Provincial 12, luego del ala noreste del Parque Industrial. Sus calles de tierra fueron trazadas en la ladera de un cerro con un leve declive. El centenar de familias de condición humilde que lo conforman decidieron llamarlo "Barrio ARA San Juan", en homenaje a los 44 tripulantes del submarino desaparecido el 15 de noviembre de 2017 cuando navegaba por el mar patagónico.

Caleta Olivia (agencia)

El acto para imponerle el nombre “ARA San Juan” al barrio caletense, se realizó el viernes cuando se descubrió un mural del submarino. Fue pintado en el paredón de una vivienda por el artista plástico local Sergio “Chavo” Barraza, quien había realizado una obra similar en el paseo costero.

Además, entre las personas que retiraron la tela de color marino se hallaba María Tolaba, joven jujeña que reside en Comodoro Rivadavia y que es hermana de uno de los integrantes de la tripulación que yace en las profundidades del Atlántico Sur. Se trata del cabo primero Aníbal Tolaba quien tenía 26 años y se desempeñaba como sonarista.

Sin embargo, pese a tratarse de un homenaje que quedará en la historia de Caleta Olivia por ser el primer barrio de la Argentina al que se le impone ese nombre, no asistió ninguna autoridad del Ejecutivo municipal ni tampoco del Concejo Deliberante.

Esto a pesar de que los dirigentes de la entidad vecinal aseguraron a los medios periodísticos presentes, que habían cursado invitaciones verbales porque el protocolo barrial no daba para pomposas tarjetas.

No las necesitaron varios integrantes de la Policía Provincial, entre ellos el segundo jefe de la División Zona Norte, comisario inspector Pablo Rodríguez y el jefe del Grupo de Operaciones Rurales, subcomisario Cristian Garay, quien concurrió junto a dos efectivos de esa división, montados a caballo.

SUBLIMES MOMENTOS

Muchos de los presentes lucieron escarapelas en sus pechos y no pocos se emocionaron cuando entonaron las estrofas del Himno Nacional que sonó con los acordes de un bandoneón ejecutado por el pastor evangélico Daniel Asencio y una guitarra criolla que tocó su hijo David.

Luego vino la entrega de un pergamino enmarcado y un ramo de flores a María Tolaba y el arrío de la bandera argentina, cuando ya caían los últimos rayos del sol que hicieron relucir los globos celestes y blancos colocados a modo de pasacalles.

También se entregaron presentes recordatorios al artista plástico, al presidente de la vecinal, Sebastián Vázquez y al vecino Eduardo Ruz, cuya moción fue la que se impuso en una asamblea realizada a mediados de agosto a momento de elegirse el nombre de este barrio que comenzó poblarse hace una década.

REZA POR SU HERMANO

Antes de la ceremonia, María Tolaba contó al periodismo que veía a su hermano a mediados cada año cuando la familia se reunía en Jujuy, pero siempre ambos se contactaban por teléfono.

La última vez que lo vio fue a fines de octubre del año pasado cuando él partió hacia el ejercicio de guerra naval que lo llevó a Ushuaia y nunca retornó a Mar del Plata. También reveló que varias veces le había contado que el submarino acusaba fallas. Incluso en una ocasión tuvo serios inconvenientes para emerger a superficie.

María sostuvo que su hermano le reveló que él estaba de turno cuando captó un sonido proveniente de un submarino nuclear “que los escoltaba”. Fue durante una misión que fue del 1 al 19 de julio de 2017 y que estaba seguro de que era británico.

Ella reparó que no podía hacer una conjetura sobre lo que pasó con el ARA San Juan , pero tiene la firme esperanza de que pueda ser hallado para conocer los motivos de la tragedia. Reveló que todos los días reza por el alma de su hermano y los otros 43 marinos desparecidos el 15 de noviembre de 2017.

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