El acto que se realizó en el ventoso y frío mediodía del miércoles martes en la plaza de los Compadres de la Independencia, contó con una notable concurrencia de vecinos, abanderados de escuelas locales y de otras instituciones, entre ellas las asociaciones Sanmartiniana, Belgraniana, Browniana; del Centro de Residentes Salteños y de ex soldados conscriptos que estuvieron bajo bandera en Teatro de Operaciones del Atlántico Sur en 1982 (TOAS).
En la ocasión, fue distinguido –resolución mediante- el escultor local Carlos Miranda, autor de la réplica a escala del sable corvo con autorización de Juan Carlos Pallarols, orfebre del Estado Nacional.
Esta emblemática pieza artesanal y otras que Miranda construirá a futuro, comenzarán a ser entregadas a partir del próximo año a jóvenes que se distingan por su accionar en bien de la comunidad.
Asimismo, por otra resolución comunal se dispuso que la Bandera del Ejército de Los Andes, creada por un grupo de damas mendocinas, flameará permanentemente en la Plaza de los Compadres de la Independencia, para lo cual se montara un mástil de gran altura.
Al hacer uso de la palabra, Jorge Soloaga resumió en principio el descomunal esfuerzo que hizo José de San Martín en la lucha por la independencia de los pueblos latinoamericanos, sobre todo cuando tuvo que cruzar el gran macizo andino con sus casi cinco mil granaderos, de los cuales pocos volvieron, incluyendo a muchas mujeres que la historia no valoró en su justa medida.
También resaltó el protagónico rol de otros próceres a los que llamó “centauros”, cuyos bustos también engalanan la principal plaza de la localidad: Manuel Belgrano y Miguel Martín de Güemes quienes al igual que San Martín no solo debieron luchar contra las fuerzas realistas sino también contra enemigos internos que representaban a la oligarquía terrateniente y el comercio, amparados por intereses de potencias europeas.
En tal sentido dijo que es menester no olvidar la verdadera historia para que no haya traidores al legado del prócer que dio los mejores años de su vida para lograr la emancipación, la independencia, la libertad y la justicia social idealizando una Argentina digna.
De allí que ponderó su actitud revolucionaria para alcanzar los objetivos centrales en la vida de los pueblos, pero al mismo tiempo rememoró que tanto a San Martín como otros héroes de nuestra nacionalidad fueron traicionados por antipatriotas, lo que hizo que tuviera que exiliarse, en tanto que otros de su mismo entorno fueron humillados o murieron asesinados como Güemes y también en la pobreza, cual fue el caso de Belgrano.