Desde un principio, desde el municipio les aclararon a los vecinos que se trataba de propiedades privadas, por lo cual el problema no era de su órbita de competencia, mientras se ordenó la clausura.
Luego, a través de una nota direccionada a varias dependencias de la comuna y de la Provincia, los damnificados solicitaron que al menos se les extienda un certificado donde conste que el edificio corre riesgo de derrumbe, lo cual les permitiría intentar obtener fondos para hacerse cargo de las obras. No hubo respuestas.
Además, a las 14 de este martes, desde la dependencia policial de esa jurisdicción, la Comisaría Quinta, se les informó que se decidió retirar los turnos de custodia que se impusieron desde la mañana del viernes 23 de febrero, cuando se registró el incidente.
Desde la jefatura de esa dependencia argumentaron que no pueden sostener la vigilancia porque deben atenderse otras situaciones emergentes vinculadas con la seguridad pública.
Las familias podrían ahora ingresar a sus departamentos, pero no lo harán porque corren un alto riesgo ya que, a modo de ejemplo, una sección de la escalera quedó desarticulada y separada de las paredes, por lo que las placas del techo pueden deprenderse ante el mínimo desplazamiento de personas.
La única opción que les queda -sobre todo a los que residían en el primer y segundo piso- es ingresar a sus hogares por las ventanas utilizando una escalera manual para rescatar algunas de sus pertenencias y llevarlas a los sitios provisorios en los que se albergan gracias a la buena voluntad de familiares y de otras personas solidarias.
VOLVERAN A VISIBILIZAR SUS RECLAMOS
Esta crítica situación, que puede replicarse en otras áreas del complejo de dos edificios, motivó que las familias anunciaran para las 11 de este miércoles un segundo “cacerolazo”, con el propósito de visibilizar el abandono que atraviesan.
El primero lo realizaron el lunes frente al sector colapsado y contaron con el apoyo de vecinos que residen en otros departamentos y en el sector de dúplex del mismo barrio.
Ese día fijaron carteles y pintaron frases en las paredes externas, una de las cuales expresaba “Queremos volver a nuestro hogar”, en tanto otra estaba dirigida a algún que otro funcionario pidiéndole una reflexión humanitaria: “no te arrepientas de tener un buen corazón. Lo bueno vuelve y se multiplica”.