Trump ya no quiere aislar a los niños inmigrantes pero sí detenerlos más tiempo

El nuevo decreto de Donald Trump que prohíbe separar a las familias inmigrantes que ingresan ilegalmente a Estados Unidos creó un limbo judicial, que la Casa Blanca intentó ayer solucionar al pedir a un juez federal que cambie el límite actual de 20 días para la detención de niños inmigrantes y permita extenderlo.

Mientras el gobierno estadounidense avanzaba en los tribunales con un perfil bajo y sin hace un anuncio nacional, la primera dama, Melania Trump, volaba a Texas para visitar uno de los centros de detención migratorios donde más de 2.300 niños fueron encerrados en estos últimos meses, cuya situación tuvo esta semana un fuerte impacto en el país y en el mundo.

“Estoy aquí para conocer esta instalación, en la que sé que hay niños alojados a largo plazo. Y también me gustaría saber cómo puedo ayudar a estos niños a reunirse con sus familias lo más rápido posible”, aseguró la esposa de Trump cuando saludó al personal de un centro de detención de la localidad de McAllen, en la zona fronteriza de Texas con México.

La primera dama destacó y agradeció la “compasión”, el “trabajo duro” y la “amabilidad” con los que los empleados del centro de detención tratan a los niños separados de sus familias y aseguró que se trata de “unos tiempos duros”.

Melania Knavs habló en un cuarto con las paredes decoradas con dibujos hechos por niños y un mural con un árbol de hojas verdes y un cartel amarillo en el que podía leerse: “El árbol de la bondad”.

Esta semana, las autoridades migratorias publicaron imágenes de los ambientes donde duermen y están encerrados los inmigrantes menores de edad que fueron separados de sus padres en la frontera por fuerzas de seguridad. No se sabe si la esposa de Trump recorrió estas zonas.

Un funcionario de la Casa Blanca explicó a la agencia de noticias EFE, 60 niños de entre 5 y 17 años, en su mayoría de El Salvador y Honduras, viven en el primer centro de detención que visitó Melania en Texas. Sólo seis de esos 60 niños fue separado de sus padres por la política de tolerancia cero que activó el gobierno de Trump en abril.

Poco después de la conferencia de prensa de la primera dama en el centro de detención migratorio para menores en Texas, desde la Casa Blanca, Trump ratificó que puso fin a la separación de familias de inmigrantes en la frontera sur, lo que ya había anunciado el miércoles cuando firmó un decreto para hacerlo realidad.

“Estoy ordenando al Departamento de Salud y Servicios Humanos, al de Seguridad Nacional y al de Justicia que trabajen para mantener juntas a las familias de inmigrantes ilegales y reunir a esos grupos que antes estaban separados”, aseguró el mandatario frente a un grupo de periodistas antes de comenzar una reunión de gabinete.

“Tenemos que albergar a estos menores y tenemos que albergarlos de forma segura, y cuidarlos y después deberíamos devolverlos a casa”, defendió Trump y aclaró que el objetivo final de su política de tolerancia cero sigue siendo deportar a todos los que ingresen ilegalmente al país.

El mandatario no explicó cómo hará para conciliar su decisión de mantener su política migratoria de tolerancia cero en la frontera sur con México y el decreto que firmó el miércoles -presionado por las críticas de su esposa, el papa Francisco y las principales organizaciones de derechos humanos y civiles del país y el mundo- y que prohíbe separar a familias de inmigrantes.

La falta de detalles no es casual.

El decreto presidencial del miércoles creó un limbo judicial que el gobierno no puede resolver por sí solo ya que un fallo de la Corte Suprema de 1993 estableció que los menores de edad no pueden estar detenidos más de 20 días.

Por eso, el decreto del miércoles instó al fiscal general Jeff Sessions a que pida un cambio de esta regla en la Justicia federal para poder detener a los niños inmigrantes todo el tiempo que estén detenidos sus padres, es decir, hasta que atraviesen y culminen sus procesos legales y se decida su permanencia en el país o su deportación.

No está claro si la Justicia federal aceptará el pedido de Trump.

Mientras tanto, la oposición demócrata no sólo expresó sus dudas sobre la voluntad política de Trump decidió, sino que lo acusó de manipular el tema migratorio para presionarlos a aprobar su proyecto de reforma, incluido la extensión del muro fronterizo.

“Estoy profundamente preocupado por informes de que el gobierno, en su apuro por mantener de rehenes a niños inocentes para exigir fondos para el muro fronterizo, no ha planeado ni dispuesto apropiadamente un proceso para reunir a las familias luego de su separación”, denunció el senador Tom Carper, citado por la cadena ABC.

Kay Bellor, vicepresidente de la división programas del Servicio Luterano de Inmigración y Refugiados, una de las organizaciones de reubicación de refugiados más grandes de Estados Unidos, también se mostró preocupado por la posibilidad de que los niños sigan detenidos, aun cuando estén con sus padres.

“Aunque los chicos ya no van a ser arrancados de los brazos de sus padres con el único propósito de disuadir la inmigración, irán a prisión con sus padres. La prisión nunca es un lugar apropiado para un niño”, sentenció.

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