Yoane Wissa es, probablemente, uno de los mayores ejemplos de resiliencia durante la actual Copa del Mundo. El delantero de la República Democrática del Congo, autor del gol (golazo de cabeza) del empate (1-1) ante la Portugal de Cristiano Ronaldo, en Houston este miércoles por el Grupo K, observa hacia adelante sin olvidar un pasado tormentoso, en el que estuvo muy cerca de perder la visión. ¿Qué le ocurrió? Un hecho gravísimo. Tuvo que someterse a una cirugía ocular de urgencia tras recibir un ataque con ácido -en 2021-, que puso en duda su carrera profesional.
Wissa, de 29 años, nacido en la comuna francesa de Épinay-sous-Sénart, pero compitiendo para la selección congoleña, vivió una verdadera pesadilla en 2021, mientras actuaba en el club Lorient de Francia, un mes antes de incorporarse a Brentford de Inglaterra. El 1 de julio de ese año, una mujer se presentó en la casa del jugador, se identificó como una fanática y le pidió tomarse una fotografía, pero horas más tarde regresó al domicilio, irrumpió en la vivienda y le arrojó un ácido en el rostro, provocándole graves lesiones oculares.
El drama no terminó allí. La mujer, que finalmente fue detenida y condenada a 18 años de prisión, intentó secuestrar a la hija del futbolista. Gravemente herido, Wissa tuvo que someterse a una cirugía ocular de urgencia. Según informó la agencia AFP en su momento, la agresora fingió estar embarazada y que su hija estaba hospitalizada. Luego secuestró a una niña para dar credibilidad a su historia, pero fue identificada y arrestada el 3 de julio de 2021. Negó los hechos antes de admitir parte de ellos. La mujer, quien afirmaba “oír voces internas” desde su adolescencia, se enfrentaba a la posibilidad de cadena perpetua, pero finalmente la castigaron con casi dos décadas de cárcel.
¿Cómo continuó Wissa? Después de un tratamiento exhaustivo de los médicos, logró recuperar la visión completa y la transferencia a Brentford, que estaba siendo negociada cuando sufrió el ataque, se concretó. Logró reponerse emocional y físicamente. Se destacó en la Premier League: en cuatro temporadas en The Bees (Las Abejas), disputó 149 partidos, anotando 49 goles. Su figura creció y, en septiembre de 2025, Newcastle desembolsó 55.000.000 de euros para ficharlo.
Hoy, la vida gratifica al futbolista en un Mundial, algo totalmente impensado cuando fue víctima de aquella persona desequilibrada: su gol, sobre el final del primer tiempo, le dejó un gusto amargo al Portugal de Cristiano Ronaldo, uno de los candidatos a llevarse el máximo torneo. Pero además, su tanto es el primero en la historia de su país en citas mundialistas. En el Mundial de Alemania ‘74, bajo el nombre de Zaire, este seleccionado había perdido sus tres partidos sin marcar goles y sufriendo goleadas. Después de una primera caída ante Escocia por 2 a 0, sucumbió ante Yugoslavia con un 9 a 0 en contra, para despedirse ante Brasil, luego de la derrota 3 a 0.