Arrancó la marcha federal de los movimientos sociales

Las columnas de manifestantes partieron desde La Quiaca, La Rioja, Posadas, Bariloche y Ushuaia para exigir el fin de las políticas de ajuste impuestaspor el gobierno de Mauricio Macri. Esperan llegar al Congreso el próximo viernes. "Vamos a hacer todo lo posible para no volver al infierno de 2001", enfatizó Juan Grabois, líder de la CTEP. Es la segunda movilización de alcance nacional en menos de quince días; la anterior fue la de los docentes.

“Vamos a hacer todo lo posible para no volver al infierno de 2001, cuando los pibes se nos caían de las manos”, enfatizó el titular de la Confederación de Trabajadores por la Economía Popular (CTEP), Juan Grabois, para definir uno de los principales objetivos de la marcha federal de los movimientos sociales que ayer tuvo su puntapié inicial en cinco ciudades de todo el país. En el Obelisco fue instalada desde la mañana una olla popular, que será el símbolo de los reclamos que recorrerán el país y llegarán el viernes al Congreso con cinco proyectos de ley bajo el brazo, destinados a dar respuesta a las demandas de los sectores más vulnerables.

La Marcha Federal por Pan y Trabajo es la segunda movilización de alcance nacional convocada por organizaciones con presencia en todo el territorio argentino que en menos de quince días se realiza para pedirle a la gestión de Mauricio Macri que dé marcha atrás con sus políticas de ajuste permanente. La anterior fue la de los docentes, que culminó la semana pasada con un paro nacional y una masiva presencia de organizaciones gremiales y maestros de varias provincias en la Plaza de Mayo.

NO ENTIENDEN

Las caravanas que marcharán durante toda la semana intentarán visibilizar la problemática social y evitar los ajustes que la administración de Mauricio Macri discute con el FMI. “El Gobierno está empeñado en ir a toda velocidad contra una pared sin entender que las medidas que toma no cierran socialmente”, criticó el titular de Barrios de Pie, Daniel Menéndez, desde La Quiaca, ciudad desde la que se dará el puntapié inicial a la movilización.

La olla popular de la Plaza de la República es una de las tantas que se instalarán desde hoy y hasta el viernes en repudio a las políticas de ajuste de la administración de Mauricio Macri y al acuerdo que se negocia con el Fondo Monetario Internacional. Esta olla es parte de las tantas que habrá en al menos una veintena de ciudades de todo el país por donde pasará la marcha que evoca las que la CTA realizara durante el menemismo y el gobierno de la Alianza. De hecho, varios dirigentes de entonces, como el ex titular de la CTA Víctor De Gennaro, viajan con ellos.

En diálogo con radio Blue, Menéndez planteó que “ante el colapso social” que está produciendo el Gobierno “estamos haciendo lo posible para llevar propuestas, señalar que se declare la emergencia alimentaria y que haya políticas a partir de la obra pública que generen empleo”.

Menéndez informó que, según un estudio realizado por Barrios de Pie en 20 mil chicos 0 a 12, “el 42 por ciento está en una situación de malnutrición”. Sin embargo, agregó, “el Gobierno está empeñado en ir a toda velocidad contra una pared porque lo que no entiende es que estas medidas socialmente no cierran y que cada vez va a haber más conflictividad”.

Se espera que a medida que la marcha avance, sume adhesiones y acreciente su convocatoria desde los cinco puntos geográficos de su lanzamiento: La Quiaca, La Rioja, Posadas, Bariloche y Ushuaia. Es decir, desde todos los puntos cardinales del país.

Los organizadores reconocieron que tienen una doble sensación de esta iniciativa que vuelve a rodar después de un tiempo. “Por un lado tenemos la alegría del trabajo organizativo de un pueblo que resiste y pelea, pero por otro lado nos queda la tristeza de volver al pasado”, definió Grabois en una entrevista por Radio 10.

Respecto del acuerdo entre el Gobierno y el Fondo Monetario, Grabois sostuvo que “el FMI es igual a hambre, miseria, represión y ajuste contra los que menos tienen. Una cosa es tolerar un mal gobierno electo democráticamente y otra cosa es tolerar un tutelaje y una dictadura económica extranjera”.

Por su parte, Menéndez reconoció que “el trato con el FMI y ya no deja mucho margen para el diálogo con el Gobierno” y, por ello, instó a los funcionarios nacionales a reabrir los canales de diálogo. “En definitiva, lo peor que a ellos les puede pasar es perder las próximas elecciones, que seguramente eso va a pasar. Pero van a dejar un país con un incremento de la pobreza y enormes dificultades. Y esto es lo que uno quiere evitar”, concluyó.

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