La iniciativa de la primera y única Asociación civil Swinger de Latinoamérica (ASLA) tuvo como propósito mapear la comunidad swinger, considerando su número, distribución geográfica y preferencias. ASLA recibió respuestas de una amplia gama de participantes, desde aquellos en relaciones de pareja hasta otros en triejas, así como personas solas interesadas en el intercambio de parejas o prácticas swinger.
El censo, que comenzó el 1° de agosto, buscaba no solo dar una medición precisa de la comunidad sino también fomentar eventos, otorgar respaldo legal a las actividades y abogar por la aceptación social del estilo de vida swinger. Para participar en el censo, ASLA exigió que los inscriptos tuvieran al menos una experiencia swinger previa, bien sea intercambio de parejas o participación en actividades relacionadas.
Pablo Ferreyra, Presidente de ASLA, destacó el compromiso de la comunidad con el censo. “La gente asumió el compromiso de participar y dar su opinión. Nosotros estamos satisfechos porque entendemos que es un aspecto que aún es tabú en la sociedad”. Sin embargo, aclara que el número de censados (más de 1300) es solo la punta del iceberg: “Los eventos y clubes semanales reúnen más de 3000 personas cada fin de semana”. ASLA estima que la cifra real de swingers en el país podría alcanzar 1.300.000 personas.
“La gente asumió el compromiso de participar y dar su opinión", dijo Ferreyra.
Los resultados del censo arrojaron luz sobre la demografía del movimiento swinger en Argentina. Un 66% de los censados son parejas, un 27% son hombres solos, un 6% son mujeres solas, y un 1% constituyen triejas. Personas de distintas edades participaron: un 9% entre 20 y 30 años, un 29% entre 31 y 40 años, un 39% entre 41 y 50 años, un 19% entre 51 y 60 años, y un 4% entre 61 y 70 años.
En cuanto a la distribución geográfica, el conurbano bonaerense lidera con un 45% de los registrados, seguido por CABA (14%) y Mar del Plata (12%). Provincias como Córdoba, Tucumán, Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos y San Luis también tienen representación.
Una de las finalidades de ASLA ahora es la difusión de esta información y la creación de canales de comunicación para informar y apoyar a quienes se empadronaron y fomentar la participación de otros. “Incentivamos a que las personas se animen a sumarse a la comunidad o bien que se animen a hablarlo”, señaló Ferreyra.
La visión final es obtener regulación y normalización de sus espacios y prácticas. Se espera que el censo se repita en cuatro años, para continuar estudiando y entendiendo mejor a esta comunidad en crecimiento y descubrir nuevas formas de apoyarla.