Soloaga fue procesado a raíz de una denuncia formulada por una mujer de apellido Barrionuevo en el marco de extrañas circunstancias y operaciones mediáticas, políticas y judiciales.
El abogado Nanni ya había anticipado la posibilidad de presentar una denuncia por “estafa procesal”, instancia a la que se recurre cuando surgen claros indicios de que una de las partes en litigio introduce una prueba falsa con la intención de direccionar una resolución judicial a su favor y en perjuicio del otro.
En este caso puntual, precisó que cuando fue citado a declarar, Soloaga entregó voluntariamente su teléfono celular al juez que instruyó la causa, Gabriel Contreras, para que el mismo fuera peritado.
Pero una vez concluida la misma y finalizado el dictamen pericial, se verificó que no existe ninguna imagen, ni foto o mensaje de texto que la denunciante dijo recibir de parte del imputado.
El abogado defensor resaltó que ello amerita que se aportó un falso testimonio por parte de la denunciante y, por consiguiente, esa prueba técnica deberá ser evaluada y debatida en el plano estrictamente judicial.
Al ratificar sus apreciaciones, sostuvo que “estamos seguros de que hay una estafa procesal porque se agregó una prueba que no es real, una prueba que es falsa”.
Además, considero que ahora se deberá investigar cómo se armó esa foto y esos mensajes para incorporarlos a la causa penal, dando a entender que podrían existir otras personas cómplices que contribuyeron a ello.
Dio a entender que el material virtual que se cuestiona solo apareció en fotocopias simples aportadas a la causa por la denunciante sin que ésta entregara su celular y que en el caso de los mensajes la lectoescritura que se observa es similar “de ida y vuelta” (envíos y respuestas), es decir que los mensajes corresponden a una sola persona e incluso se evidencia que hay una manera uniforme de puntuación.
“Es por ello que, para mí, esto fue armado aprovechando la actual tecnología en las comunicaciones para generar una prueba falsa en contra de mi defendido, intentando hacer creer que éste la acosaba, lo cual motivó que el juez decidiera dar cuerpo a la denuncia, pero con el aporte de los peritos informáticos vamos a demostrar que todo es falso”, puntualizó el abogado.
Por su parte, Soloaga sostuvo que “esta burda y falaz trama solo puede sorprender a un juez inexperto, desprevenido o, peor aún, a quien esté comprendido en un comportamiento en el marco de un lawfare a la santacruceña”.