Fue inaugurado y bendecido el "Cristo de los Obreros"

El sábado por la noche quedó oficialmente inaugurada en Cañadón Seco la escultura del “Cristo de los Obreros”. El acto fue presidido por el presidente de la comisión de fomento, Jorge Soloaga, y contó la presencia del obispo auxiliar de la Diócesis de Rio Gallegos y Tierra del Fuego, Mons. Fabián González Balsa.

Además, estuvieron presentes autoridades comunales, legislativas, invitados especiales de la zona norte de la provincia, vecinos y vecinas del pueblo, en tanto que la Orquesta Típica Infanto Juvenil de la comuna brindó el cierre musical.

La obra de arte metalúrgica, de 10 metros de altura y 5 toneladas de peso, refleja la fe, el vínculo entre el campo del trabajo y la identidad de nuestra la comunidad y su construcción demando una inversión de algo más de 45 millones de pesos.

Luego del corte de cintas y el descubrimiento de una plaqueta se dio lectura a la carta enviada por la presidenta de Fundación Papa Francisco quien transmitió el inmenso orgullo y alegría por el nuevo Cristo que se erige.

Seguidamente el jefe comunal recibió de la escritora Luisa Zerbo, en nombre del Movimiento Mensajeros de la Paz, la Bandera Universal de la Paz.

Monseñor Fabián González Balsa, quien había realizado una invocación religiosa y la bendición de la obra y puso de relieve que “es un Cristo que nos recibe con sus brazos abiertos”.

“Muchas veces leemos en la Biblia gestos de Jesús que nos invitan a que también nosotros los realicemos. Un Cristo que cuando el querido Pedro se hunde en el agua, le tiende una mano, un Cristo que abraza, que acaricia, que no se cansa de animarnos, de dar aliento. El mundo necesita que repitamos estos gestos como se muestra en la escultura”, expresó.

“CON LOS BRAZOS ABIERTOS”

Luego, al hacer uso de la palabra, Jorge Soloaga exclamó que “aquí tenemos a nuestro Cristo de los Obreros en este nuestro pueblo y que los recibe así con los brazos abiertos”.

Habló de la imagen del mesías victorioso que lo único que caracteriza de aquel sufrimiento al que fue sometido y al cual hacen referencia los libros canónicos, es la corona que simboliza las espinas de calafate.

“Esa corona nosotros la pensamos por lo que representa y lo que simboliza en el mundo, el de ayer, el de hoy y esperemos que no sea el de siempre, el de la barbarie y la bestialidad”, manifestó,

Lo identificó como un revolucionario que vino con el mensaje de libertad “pero no de esas nuevas libertades de los farsantes y de los fariseos de hoy, que quieren libertad para los poderosos, para que sigan sometiendo a los humildes”.

Finamente dijo que “este Cristo de los Obreros viene a emplazarse aquí para señalar también que en los tiempos que corren siguen existiendo los gobernantes que se lavan las manos para no hacer lo que les corresponde hacer y que no es otra cosa que poner de pie los pueblos para que vivan con dignidad, en paz y justicia”.

Fuente:

Notas Relacionadas

Las Más Leídas del Patagónico