Marta Ronconi, la imaginación al poder

A principios de los 80, la profesora de educación física establecía un récord en 80 metros con vallas y en pentatlón. Junto a Liliana Colla como entrenadora, la atleta se destacó en el plano nacional y su marca fue superada 33 años más tarde por otra atleta cercana a ella: Miranda Recalde, su hija.

La joven niña (14 años) está en la línea de largada en el Nacional de Atletismo de Córdoba. Antes de la voz de largada, Marta Ronconi “mapea” el recorrido, son 80 metros con vallas durante el recorrido. Marta se imagina que “peina” la valla a toda velocidad. En especial la primera, porque ella determina en gran parte el final de la carrera.

Ronconi pone su imaginación al poder. Se “ve” corriendo aún antes de hacerlo, esa secuencia la transfiere al cuerpo. Y antes que la imaginación se convierta en fantasía, la joven del Colegio Perito Moreno (donde conoció a Liliana Colla, su ‘profe’ y entrenadora) ya está en plena carrera.

Pero no todo es color de rosas, en la primera valla Marta tropieza y se cae. Más allá de lamentos o resignación, Ronconi no pierde el tiempo, retoma en fracción de segundos. Redobla el paso y continúa.

Para ella, no hay obstáculos, no hay imposibles. La valla, en todo caso, es un escollo a superar, como pasa en la vida misma. La idea es no frenarse y continuar.

La carrera termina. Marta termina en segundo lugar. A un costado de la pista Liliana Colla sonríe con orgullo, sabe de qué madera está hecha la niña que llegó al Perito Moreno desde la primaria de la 83 (ex 24). Y conoce el potencial que tiene. Entonces la dupla atleta-entrenadora festeja, porque si bien es uno solo el que está en carrera, también se necesita de alguien a la altura del atleta para acompañar los procesos previos a la competencia.

LA ESCUELA COMO “SEMILLERO” DEPORTIVO

Si bien Marta ya venía de una familia de atletas –su hermana mayor Elisa Ronconi se destacó a nivel nacional en 100 y 200 metros. Y sus otros hermanos entrenaban con ella- fue en sexto grado de la 83, y en intercolegiales, que conoció el participar en atletismo y nunca más se bajó de allí.

“Recuerdo que ganamos y nos fuimos representando a Comodoro a los 1° Juegos Chubutenses que se hicieron en Epuyen, donde a la ciudad le fue muy bien en resultados. Luego hice el secundario en el Perito Moreno donde mi profesora y entrenadora fue Liliana Colla”, recordó.

Para Marta, Colla fue fundamental como docente. Porque con su rol como entrenadora le permitió estar en su mejor nivel entre el lapso del 80 al 83. Llegando a estar en una concentración nacional con miras a los Juegos Sudamericanos de Colombia.

“Más allá de que no fuimos al Sudamericano, nos permitió conocer otros atletas. Estaba Ana María Campillay, Miriam Pérez, Laura Marinelli. Incluso conocimos a Andrés Charadía que ya era representante mundial del atletismo y hoy en día es disertante a nivel 5 de la IAAF (International Amateur Athletic Federation) en lanzamiento de martillo”, describió.

PROGRESO PAULATINO

Marta reconoce que su amor son las vallas. Pero eso no le impidió desempeñarse en pruebas combinadas y salto en largo. A pesar que su imaginación la llevaba a “predecir” como iba a ser su desempeño, nunca dejó de tener los pies en el suelo y anclados a la realidad.

“Por empezar, el atletismo es un equipo. Porque si bien se compite a nivel individual, detrás de cada atleta hay un entrenador o un club o un equipo que sostiene a ese atleta. En mi caso, con mis compañeras nos conocíamos mucho. Y más allá de la camaradería, cada una sabía los puntos flojos de la otra y donde podía sacar provecho. En especial en las pruebas combinadas que se realizaban en dos jornadas”, rememoró.

En pentatlón, ahora pruebas combinadas, el primer día se participaba en 80 metros con vallas, salto en alto (1,50 m) y lanzamiento de bala.

Marta se sentía cómoda, en vallas era imbatible (marca provincial 12,8), en salto llegaba a los 5.25 metros y en lanzamiento de bala establecía un recorrido de 10,80 metros.

Pero la segunda jornada, en la búsqueda de sumar la mayor cantidad de puntaje, se le complicaba.

“El segundo día era salto en largo (5,16 m). Pero en los 800 metros en velocidad era muy débil y terminaba las dos vueltas en 2,48 minutos. Ahí mis compañeras sabían que podían hacer la diferencia. Y siempre estábamos en la lucha por el podio. Así y todo, nunca bajé los brazos. Yo disfrutaba del hacer deporte y a ello le agregaba disciplina y esfuerzo. Y cuando alguien era mejor que yo, analizaba qué hacía esa persona para tomar parámetro propio para mejorar”, comentó.

LO QUE TE DA EL DEPORTE

La vida deportiva de Marta, que hoy la encuentra relacionada como profesora de educación física y docente de la cátedra de atletismo en el Instituto 810, no solo se limitó al atletismo. También hizo hándbol y jugó al tenis.

Hacer deporte y generar estímulos para la formación motriz básica en los más jóvenes, es lo que valora la docente.

“Todos los deportes te generan mucha constancia y mucha disciplina. Porque tener una buena genética no alcanza. Yo siempre miré en el otro que logro un poquito mejor qué hizo para poder mejorar yo. Luego tuve una entrenadora excelente porque en el atletismo se trata de ser un equipo. Por más que participe solo uno. Igual un excelente entrenador no alcanza si su atleta carece de metas. El entrenador se nutre de la fortaleza del atleta. No se puede incentivar si los atletas no acompañan ese desafío. Y el entrenador tiene que estar a la altura de la exigencia del atleta”.

A Marta nunca le costó ir a entrenar. El objetivo era de uno mismo. Importaba lo que uno pactaba con uno mismo. Y nunca fue a menos, ni en la pista ni en la vida misma.

“El correr con vallas es sortear obstáculos, trabajar esta fortaleza y transferir eso a los chicos (del ISFD 810). Empezar por uno mismo que los pueda sortear. Y transmitir a los jóvenes que se pueden sortear estos obstáculos. El rol mental del deportista se fortalece enfrentando los obstáculos. Antes no teníamos psicólogos deportivos, y la valla era ‘o la pasas o la pasas’, no había mimos previos, era darle para adelante, después eso se transfiere a la vida misma”, recalca.

EL LEGADO

Como docente de educación física, Marta entendió que hay que saber leer el cuerpo. Y uno como profesor, debe tratar de brindarle todos los estímulos de participación que pueda a sus alumnos y a sus hijos. No solo en lo que se refiere a educación física, sino a través de otras disciplinas como la música y el arte. Que los jóvenes vayan descubriendo el potencial con el que cuentan.

En ese sentido, sus tres hijos hicieron diversidad de actividades deportivas y recreativas. Y ya terminando la primaria optaron en forma libre por seguir los pasos de su madre.

“Hay muchos jóvenes en este momento que se destacan, pero la personalidad no deja de jugar un rol fundamental, si tenés todo a tu alcance pero no tenés metas no explotas eso. Se trata que los chicos tengan referentes. En mi caso, los chicos han hecho como yo. Pero como profesora siempre aposté por la educación integral de mis hijos, que no necesariamente tiene que pasar por el deporte. Acá lo importante es trabajar en los niños el aprendizaje motor. Cuando mayor sea ello, más les va a aportas a sus vidas”, resaltó.

Sus hijos hicieron de todo en forma recreativa, y luego se inclinaron por el atletismo. Así, Santino Recalde llegó a estar convocado para representar a la Argentina en salto en alto antes que llegue la pandemia. Mientras que Imanol eligió ser velocista y ahora juega al fútbol para el CART.

Y Miranda llegó para dejar en claro que los récords (incluso los de su madre) existen para inspirar a las futuras generaciones y no son un ‘techo’, sino una meta a superar.

“En 80 metros tenía la marca que luego fue superada por Ana María Núñez. Y luego por Miranda. Y celebro que sea así, porque cada vez que se establece que hay una nueva marca es un indicio que hay un trabajo serio por detrás”.

En este caso, de Miranda con su entrenador Rodrigo Pérez en el Nacional de Córdoba 2018, cuando la joven con 15 años (uno más que esa niña de 14) logró la marca nacional en vallas con 12"30.

En esa ocasión, y al costado de la pista no estaba Liliana Colla. Estaba Marta Ronconi, que además de sonreír con orgullo se vio desbordada por la emoción.

Porque la niña que supo “mapear” mentalmente cada competencia suya –ya sea volando al saltar en alto, cayendo en salto en largo o ‘pechando’ para cortar la cinta- nunca se imaginó que sería su hija quien mejorara su marca.

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El legado: Miranda, Imanol y Santino en el Nacional de Córdoba 2019.

El legado: Miranda, Imanol y Santino en el Nacional de Córdoba 2019.

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Marta junto a sus hijos.

Marta junto a sus hijos.

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  Concentración Argentina en el CeDeNa (Centro Deportivo Nacional).
  • Concentración Argentina en el CeDeNa (Centro Deportivo Nacional).
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Año 82, final de salto en largo. 3er puesto para la joven Ronconi.

Año 82, final de salto en largo. 3er puesto para la joven Ronconi.

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Nacional de Córdoba 82. El equipo de Chubut 3ero en postas 4x100. Detrás de Buenos Aires y Santa Fe.

Nacional de Córdoba 82. El equipo de Chubut 3ero en postas 4x100. Detrás de Buenos Aires y Santa Fe.

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Marta en acción en salto en largo. Su mejor marca fue 5.32 metros.

Marta en acción en salto en largo. Su mejor marca fue 5.32 metros.

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Las amistades del deporte: Laura Marinelli, Fabiana Hagg, Miriam Pérez, Sandra Campillay y Liliana Colla (entrenadora).

Las amistades del deporte: Laura Marinelli, Fabiana Hagg, Miriam Pérez, Sandra Campillay y Liliana Colla (entrenadora).

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