Murió Darío Lopérfido, una figura polémica del liberalismo cultural argentino

El gestor cultural y ex funcionario Darío Lopérfido murió este viernes a los 61 años como consecuencia de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad neurodegenerativa cuyo diagnóstico había hecho público meses atrás en un texto personal y descarnado. La noticia fue confirmada este viernes en Buenos Aires, donde su estado de salud se había deteriorado de manera acelerada en las últimas semanas.

Fiel a un estilo frontal que marcó toda su trayectoria pública, Lopérfido decidió anticiparse a versiones y rumores y contar en primera persona su enfermedad en un artículo publicado en el sitio Seúl. Allí abordó la ELA sin eufemismos ni épica, con una crudeza que volvió a colocarlo en el centro del debate público.

“La ELA es una enfermedad sin épica”, escribió, cuestionando los relatos heroicos asociados a otras dolencias y exponiendo una mirada pragmática sobre la vejez, el deterioro físico y la muerte. El texto tuvo una amplia repercusión en redes sociales y fue leído tanto como un gesto de honestidad brutal como una última intervención pública coherente con su personalidad provocadora.

Gestión cultural y poder

Nacido en Buenos Aires el 5 de junio de 1964, Lopérfido desarrolló una trayectoria que combinó periodismo, gestión cultural y actividad política. Inició su carrera en agencias de publicidad y medios culturales, y tuvo paso por la radio Rock & Pop antes de asumir, con apenas 28 años, la dirección del Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA.

Desde allí dio el salto a la función pública: fue secretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Fernando de la Rúa y, tras la llegada de la Alianza al gobierno nacional, ocupó el cargo de secretario de Cultura de la Nación, con rango ministerial, y luego el de secretario de Medios.

En ese período integró el denominado Grupo Sushi, un núcleo informal de jóvenes funcionarios que rodearon al entonces presidente De la Rúa y que simbolizó tanto una renovación generacional como una dirigencia fuertemente cuestionada por su desconexión con la crisis social que desembocaría en 2001.

Años más tarde, ya bajo la jefatura de Gobierno de Mauricio Macri, volvió a ocupar cargos clave en la gestión porteña, entre ellos el de ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y director general del Teatro Colón, donde impulsó coproducciones internacionales y una reorganización administrativa que generó elogios y fuertes resistencias sindicales.

Polémicas y rupturas

La figura de Lopérfido estuvo atravesada por controversias constantes. Defensor de una mirada liberal sobre la cultura y el Estado, fue criticado por sectores artísticos y organismos de Derechos Humanos, especialmente tras cuestionar públicamente las cifras de víctimas de la última dictadura militar. Aquellas declaraciones provocaron una ola de repudios y derivaron en su salida del Ministerio de Cultura porteño en 2016.

Para sus detractores, cruzó límites inadmisibles; para sus defensores, ejerció el derecho a revisar datos históricos y desafiar consensos. Ese episodio consolidó su perfil como figura polarizante del debate público argentino.

Vida personal y despedida

Su vida privada también tuvo momentos de fuerte exposición mediática. Fue pareja de la guitarrista María Gabriela Epumer, a quien recordó siempre como una figura central de su vida, y más tarde se casó con Esmeralda Mitre, heredera del diario La Nación. Tras ese matrimonio, tuvo un hijo, Theo.

El texto en el que reveló su enfermedad mostró una faceta distinta, menos combativa y más reflexiva, sin abandonar la ironía. Allí rechazó la idealización de la lucha contra la enfermedad y expuso una mirada lúcida sobre el final de la vida, que incluso entre sus críticos fue leída como un gesto de valentía.

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