Raquel Hartwig (33) volvió a hablar hoy con El Patagónico sobre cómo vive sus días luego de que a través de este medio se animara a denunciar a quien fue hasta ese día de la brutal agresión, su pareja, José Gallardo.
Hace 12 años Raquel llegó a Comodoro Rivadavia con la esperanza de conseguir un trabajo para sustentar al mayor de sus hijos. En el barrio San Martín conoció a José Nemesio Gallardo (41) con quien convivió once años. Hace dos que se habían casado. Fruto de la pareja tuvieron tres hijos, hoy de 5, 6 y 10 años.
El pasado jueves 19 de enero fue la última vez que Gallardo le hizo vivir el infierno. Ese día, la violencia y machismo llegó al extremo de desfigurarle la cara a golpes.
Raquel se armó de valor para denunciarlo públicamente en redes sociales y ante la Justicia y su caso pasó a ser conocido en todo el país, por ser una de las víctimas de violencia de género.
LAS AMENAZAS DE SU CUÑADO: "TE VOY A PRENDER FUEGO"
Pocos días después, con total impunidad, su ex pareja junto con su hermano Julio Gallardo aprovecharon la ausencia de la mujer y sus pequeños hijos para sacarle todos los muebles de su casa, los elementos de repostería y peluquería con los que trabaja Raquel y hasta la alcancía de unos de los nenes.
La mujer volvió a presentarse en la Fiscalía y también en la Defensoría, donde le aseguraron que iban a pedir otra orden de exclusión y prohibición de acercamiento que el mismo agresor se dio el "gusto" de romperla delante de los efectivos policiales. En ese ámbito civil se solicitó tutelar a los hijos en común con Gallardo y fijar una cuota alimentaria.
"Lo llegaron a notificar a las seis de la tarde y él ya se había ido, ese mismo día me llamaron como a las siete y me dicen que yo ya puedo volver a la casa y él ya se había ido voluntariamente y la orden quedaba sin efecto", relató esta mañana la mujer.
Junto con Bonifacia, la madre del denunciado, que la acompaña desde el primer momento, fueron a la vivienda y para sorpresa se encontraron con el hermano de Gallardo. "Empezó a insultar a mi suegra y me dice: ´te voy a prender fuego´" a lo que inmediatamente Raquel optó por realizar una nueva denuncia contra su ex cuñado. " Ahora él también tiene prohibición de acercamiento hacia mí y mis hijos. Me mandaba mensajes hostigándome todo el tiempo".
UN CALVARIO EN SOLEDAD
"Lo que me sorprende es que la comisaría de la Mujer me tendría que haber seguido el caso y acompañado, me dijeron que me iba a estar llamando para preguntarme cómo estaba pero hasta hoy no tuve ninguna llamada", aseguró la mujer.
Raquel también expresó que a pedido de la abogada se presentó un escrito en la Seccional Séptima "para que la policía haga los recorridos pero no lo están haciendo", denunció.
Sin embrago, desde esa dependencia consultados por este medio, expresaron que siguen de cerca el caso aunque reconocieron que no tienen personal para hacer los rondines.
Raquel puso en palabras la angustia y dolor que siente todos los días al sentirse desprotegida por la Justicia: "el tipo (Gallardo) está totalmente protegido, libre y yo estoy presa", dijo entre lágrimas. "Por eso, las mujeres hacen la denuncia, pero no hay un acompañamiento de la Justicia y si matan a una mujer, después salen a hablar y dicen nosotros tomamos las precauciones y no, no hacen nada".
La mujer teme por su vida y la de sus hijos porque hasta el momento y pese a que su caso se conoce a nivel nacional, no hay respuesta del Estado ni de la Justicia.
"Si me pasa algo, tengo cuatro hijos que se hará cargo la abuela, qué vida van a tener ellos. No quiero seguir más en esta situación", suplicó Raquel.
LA RESPUESTA DE LA COMUNIDAD
La mujer reconoció y agradeció las muestras de cariño, acompañamiento y afecto de los comodorenses. "La gente me acompaña muchísimo, hay personas que me mandan mensajes, se preocupan si estoy bien. Por ahí estoy trabajando y no puedo contestar, me vuelven a escribir si estoy bien".
También sus vecinos del barrio San Martín tendieron una mano para la familia y colaboran con su seguridad, algo que parece hasta hoy, no hacen las autoridades correspondientes. "Son palabras y gestos que valen un montón".
"Me llegó un rumor que él estaba buscando un sicario", aseguró Raquel pero con una muestra más de valentía, expresó: "no me voy a ir de Comodoro por él, acá nacieron mis hijos y los voy a criar acá".
Asimismo, se preguntó: "¿por qué tengo que sacar a mis hijos de su escuela y su entorno donde están?". No lo voy a hacer. Eso te da bronca porque una siendo víctima tiene que agarrar a sus hijos e irse a otro lado".
Las secuelas de la última golpiza hasta hoy siguen en el rostro de la mujer: "todavía tengo la cara morada", reconoció.