Piden justicia por la muerte de los empleados de "Pepo"

Patricia Achu, madre de Ignacio Abosaleh , uno de los dos pasajeros muertos en el accidente que protagonizó el cantante de cumbia Rubén "Pepo" Castinñeira, volvió a pedir justicia por su hijo: "sé que él y Nicolás no van a volver, pero necesitamos sentir el alivio". La madre vive en Puerto Madryn y su hijo había ido a probar suerte a la ciudad chubutense pero no consiguió ningún trabajo estable y volvió a Buenos Aires para trabajar con "Pepo".

“Cuatro días antes estuve con Nacho, porque yo viajé a Buenos Aires a festejar mi cumpleaños con él y con mi nieto. Aproveché y le di su regalo de cumpleaños, que fue el 3 de junio. El día del accidente me dijo que como iba a la Costa y él era medio friolento, iba a estrenarse el conjunto de jogging que le regalé. Me devolvieron la ropa en una bolsa”, comenzó su relato Patricia Achu a Teleshow, la mamá de Ignacio Abosaleh, uno de los músicos que murió en el accidente que protagonizó el cantante de cumbia Rubén “Pepo” Castiñeira.

¿Cómo era Nacho? “Tenía 30 recién cumplidos, siempre fue muy querido, no peleaba con otros, tenía muchos amigos, por eso ese trabajo solidario de ser bombero, siempre rodeado de gente”. Sin trabajo, ya que la empresa de micros y luego la automotriz en la que se desempeñaba como bombero redujeron personal debido a la crisis, Abosaleh había ido a probar suerte a Puerto Madryn, donde vive Patricia desde hace cinco años, pero no había nada estable.

Una de las bandas musicales con las que se había desempeñado como chofer un tiempo lo llamó para ofrecerle hacer unos traslados durante unas giras. Ellos fueron quienes le hicieron contacto con Pepo, que le ofreció un trabajo fijo como chofer. En los tres años y medio que trabajó con el músico, también hizo las veces de ayudante y secretario personal.

Sin embargo, ya en enero en una visita a Madryn, Nacho le había comentado a su mamá que quería cambiar de empleo, pero que las cosas estaban difíciles. “Me contaba que el Pepo estaba insoportable, que maltrataba a todo el mundo pero que a él como lo necesitaba lo trataba un poco mejor. Él le manejaba todo, le hacía las trasferencias, le llevaba cosas a la mujer, le tenía que pagar a los músicos”.

El 16 de julio Patricia vino a Buenos Aires para pasar su cumpleaños con su hijo, su nuera y su nieto: “la pasamos hermoso”. El domingo 21 ella tenía que ir a Jujuy por trabajo y el viernes 19 Nacho tenía que ir a la gira con La Super Banda Gedienta.

El sábado 20 alrededor de las nueve de la mañana su hijo menor, Kang, la fue a buscar para darle en persona la triste noticia: Ignacio, junto con el trompetista Nicolás Carabajal eran las dos víctimas fatales del accidente protagonizado por el cantante rumbo a Villa Gesell. Como si presintieran que algo malo pasaría, ninguno de ellos dos había querido viajar en el auto y se lo habían comentado a través de mensajes a su familia: “me había dicho que no quería manejar porque estaba cansado y que quería ir a casa a estar con el nene. Pepo le dijo que lo necesitaba”.

“Se había estrenado el conjunto jogging que le regalé, me devolvieron la ropa en una bolsa”, dijo Patricia con la voz quebrada. “Nos mandaron la ropa, que nos dimos cuenta como estaba todo lastimado por las manchas, tuvo una embolia de cráneo, brazo roto, pierna rota. Nos devolvieron también una cadena con una cruz que él llevaba hacía muchos años, los aros, la billetera con cuatro mil pesos que eran para pagar a los músicos, los documentos y el registro. El celular, no. El teléfono de mi hijo lo hicieron desaparecer porque tenía información de Pepo”.

En un video grabado apenas ocurrido el accidente, el cantante aseguró que no era él quien conducía el auto, sino Nacho. “Cuando veo los videos de este desgraciado que culpa a mi hijo, que no manejaba... él pidió ir en la camioneta y no lo dejó”, dijo Patricia entre triste y enojada. “Él, estaba durmiendo, paso de un sueño al otro".

La familia no recibió nunca un comunicado oficial: “el primo de mis hijos, también Abosaleh de apellido, es policía y trabaja en Mar del Plata. Le llegó información de un accidente en Dolores y lo llamó a mi otro hijo, que lo primero que hizo fue corroborar con mi nuera de que Ignacio había viajado. Lo llamó al papá y después me vino a ver a mí. Cuando me contó yo no reaccionaba, me parecía un sueño”.

Hace unos días la fiscal Verónica Raggio pidió un juicio abreviado con una pena de cinco años y diez meses y una inhabilitación para manejar por 10 años. El pedido no conforma a los familiares de las víctimas: “Ha sido un paso importante, pero no estamos de acuerdo. Queremos revocar la domiciliaria, no le creo nada lo que dice respecto a su pierna (la defensa argumentó que por una lesion era conveniente que esperar el juicio en su casa)”.

“La idea es ir a juicio, queremos juicio oral con él en la cárcel y que ahí se determine. Sobre la pena, vamos a pedir más porque tiene antencedentes. Él estuvo en una parte a la que no quier volver. Ojalá vuelva, pero lo determinará la Justicia. ¿Que lo inhabiliten para manejar? Pone un chofer y listo, lo tienen que inhabilitar para subir a un escenario”, agregó. “Sé que mi hijo no va a volver, que Nicolás no va a volver, mi nieto lo está padeciendo. Pero tenemos que sentir el alivio de que se hizo Justicia y que ellos descansan en paz”

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